​Spotify y Fortnite contra Apple: distribución y competencia

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Manuel Abarca


Tanto en Europa como en EE.UU existen actualmente casos contra Apple por conductas anticompetitivas en su App Store, tras denuncias y demandas de Spotify y Epic (desarrolladora del popular juego en línea Fortnite). Apple obligaría a desarrolladores de apps a utilizar su sistema de pagos propio en el App Store, para ciertas funcionalidades cuando las apps son pagadas. Este sistema exigiría entre un 15 y un 30% de comisión, lo que las apps propias de Apple no tendrían que pagar. Al mismo tiempo, prohibiría a los desarrolladores anunciar que existen opciones más baratas fuera del App Store. Finalmente, prohibiría que otros App Stores, distintos al de Apple, puedan ser instalados en iOS.

En este caso es particular la definición del mercado. Existiría un mercado de apps sólo para iOS, distinto del otro mercado sólo para apps para Android. Lo anterior, por cuanto cambiarse de un iPhone a un Android sería costoso, demoroso y difícil, dadas las diferencias entre ambos. Por otra parte, Apple ofrece una solución integrada (el iPhone sólo utiliza el sistema operativo iOS), mientras que Google ofrece una solución de acceso abierto (otros teléfonos pueden utilizar Android con cierta libertad para modificarlo). En este contexto, las apps competirían en forma distinta dependiendo de cada sistema operativo.

Si existe un solo mercado de apps para iOS, Apple sería el monopolista. Apple controlaría el acceso y el funcionamiento del App Store, decidiendo quién y cómo entra. De esta manera, tendría la aptitud para privilegiar sus aplicaciones propias y obligar a las apps a utilizar el App Store de determinadas maneras. El abuso alegado estaría dado por esto: Apple Music no tendría que pagar el 30% de comisión, pero sí Spotify y otras apps de música. Esto aumentaría artificialmente sus costos y haría ineficientes sus márgenes. Al mismo tiempo, el uso del App Store estaría atado al sistema de pagos propio de Apple y al 30% de comisión, sin que los desarrolladores puedan optar a App Stores u otras formas de distribución más baratas. Esta conducta encarecería las aplicaciones pagadas de cara a los usuarios.

Ante esto, se ha dicho que las conductas de Apple no serían anticompetitivas. Por una parte, Apple competiría con otros desarrolladores de videojuegos en distintos tipos de consolas. Por otra parte, y como apunta Randy Picker, el 30% de comisión sería la retribución que recibe Apple por las apps gratuitas que pasan a ser pagadas. Asimismo, el uso de un único sistema de pagos y de un único App Store permitiría asegurar estándares de seguridad y privacidad a los usuarios.

Como puede apreciarse, el conflicto de Spotify y Fortnite con Apple es un problema sobre la distribución de las apps. Los mercados de apps deberían ser, en esta lógica, mercados esencialmente abiertos: las apps pagadas competirían por llegar a los usuarios en los distintos App Stores al ofrecer el menor precio. Por tanto, no porque Apple sea el dueño de la infraestructura, le estaría permitido controlar discrecionalmente la forma de distribución. Todos estos casos parecieran ir en este sentido: intentar que todas las apps, incluyendo las del dueño del ecosistema, compitan en igualdad de condiciones.


Manuel Abarca, 

Asociado de Estudio Lewin