Sr. Director,
En relación a la discusión sobre la reducción de jornada laboral en Chile – de 45 a 41 ó 40 horas-, son múltiples los factores que hay que evaluar, siendo el más importante la mejora en la calidad de vida del trabajador, pero también el impacto que esta medida puede tener en variables como el empleo y la productividad del paÃs.
En ese sentido, se debe considerar que existe tanto la gran empresa como las PYMEs, que se pueden ver impactadas en igual medida, pero de distinta manera.
Datos objetivos indican que las compañÃas en general deberán subir un 6,6% el número de trabajadores contratados, lo que en términos simples debiera aumentar la empleabilidad para suplir las 11,1% de horas menos trabajadas por la actual planta contratada. Por lo tanto la decisión se basará en cuántos recursos tendrán las organizaciones para mantener su Ãndice de productividad.
Esto, en las grandes empresas, no debiera significar un conflicto, ya que cuentan con holgura económica para solventar esta reforma y quizás traspasar este costo a los consumidores. El problema se genera en aquellas que no podrán costear este cambio, debiendo bajar su producción o incluso, en algunos casos, cerrar sus puertas.
Quizás, junto con esta reforma, debiera existir un incentivo estatal similar al de capacitación, para que las Pymes logren contratar personas extra y asà mantener su producción. Al mismo tiempo, serÃa ideal que pudieran contar con todos los beneficios para enfrentar lo que significa trabajar cinco horas menos a la semana, sin las consecuencias que esto podrÃa tener.
Orlando Palma,
Director de Operaciones de Adecco Chile