En la tramitación, este plan, que se implementa desde 2015 y está presente en 248 comunas del país, enfrentó la posibilidad de quedar sin financiamiento para este año, situación que generó inquietud entre beneficiarios, equipos de salud y distintos actores, quienes expresaron su preocupación por su eventual eliminación.
Este año comenzaron a tomar forma distintas iniciativas legales y normativas para corregir vacíos históricos en la protección de las personas mayores en Chile.
Son quienes apoyan a familias en momentos críticos, acompañan a quienes atraviesan enfermedades, refuerzan aprendizajes en contextos vulnerables, generan redes comunitarias y movilizan recursos donde las políticas públicas no llegan a tiempo.
Integrar explícitamente las necesidades de personas autistas adultas y mayores permitiría reducir años vividos en situación de discapacidad y dependencia evitables, mejorando funcionalidad, participación y calidad de vida.
Chile enfrenta una paradoja alimentaria. Pese a contar con una extensa costa y una alta producción pesquera, el consumo de pescado en el país sigue siendo bajo. Según cifras de la FAO, los chilenos consumen en promedio 15,8 kilos de pescado al año, por debajo de los 20 kilos recomendados.
En situaciones de pérdida de apetito, el experto sugiere preparar raciones pequeñas pero densas en nutrientes, enriqueciendo las comidas con huevo, queso, frutos secos o aceite de oliva. Batidos caseros, purés o tortillas son opciones fáciles de consumir y muy nutritivas.
La iniciativa legislativa se funda principalmente en una serie se cifras que son preocupantes, especialmente teniendo en cuenta el envejecimiento de la población chilena.
Es imperativo que las autoridades sigan avanzando en la garantía de derechos y calidad de vida de las personas mayores. El envejecimiento de la población no es una proyección futura; es una realidad presente que demanda respuestas concretas, oportunas y pensadas de forma anticipatoria.
El año 2024 finaliza entregando de forma masiva un mensaje donde la alegría y amor sean protagonistas, sin embargo, un porcentaje de personas no se siente convocada, experimentando apatía o, sencillamente, no cuenta con la compañía que anhela en esta época del año.
La pérdida de roles tradicionales asociados a la virilidad y la productividad desempeña un papel crucial en esta problemática. Los hombres mayores que crecieron bajo normas patriarcales rígidas experimentan la vejez no solo como una disminución física, sino como una pérdida simbólica de su poder social y una erosión de su identidad masculina.
Como Fundación dedicada a la prevención del suicidio en personas mayores, nos parece preocupante que los medios de comunicación prioricen informar desde la crónica policial, desestimando la urgente reflexión en torno a acontecimientos de esta índole.