Tras el alza de 25 puntos base a 2,75% en el tipo rector de ayer, el Banco Central dio por iniciado el retiro gradual del estímulo monetario. Desde el Departamento de Estudios de Banchile, apuntan los plazos y la magnitud de los siguientes ajustes en este proceso.
La encuesta realizada por el Banco Central también recoge las estimaciones de la industria para la inflación del y el dólar.
La posibilidad de que la Reserva Federal siga elevando la tasa rectora en el corto plazo es debatida tras conocerse el dato.
Durante los últimos 6 años, las tasas de interés de bonos en UF del mercado local han exhibido un patrón bastante marcado hacia fines de año y comienzos del siguiente. ¿Es sostenible este comportamiento hacia los próximos ejercicios para detectar oportunidades de inversión en la renta fija chilena?
El Banco Central publicó este miércoles los resultados de la última encuesta a operadores financieros.
La reunión de dos días que mantiene esta semana la cúpula de la Reserva Federal podría marcar el final oficial del nivel “acomodaticio” de los tipos.
Los argumentos para mantener la tasa de interés en 2,50% este mes, contenidos en la minuta de la última RPM, dan cuenta, a su vez, de una discusión sobre el momento apropiado para iniciar el retiro del estímulo monetario y la posibilidad de un ajuste en octubre cobra mayor relevancia.
Tal como lo consigna la minuta de la última RPM, el ente emisor optó por mantener los tipos en 2,50% y comunicar un sesgo al alza para el corto plazo.
La pausa en los tipos ocurre un mes después de elevar el costo de los préstamos por segunda vez en más de una década.
El titular del Banco Central se refirió a la expectativa en torno a la tasa de interés, el cierre de brechas y el fenómeno migratorio en el mercado laboral.
“Los datos conocidos en los últimos meses han dado cuenta de un crecimiento económico mayor al previsto y de una inflación que ha consolidado sus perspectivas de convergencia a la meta”, apunta el Informe de Política Monetaria presentado por el organismo este miércoles.
“El crecimiento económico ha sido mayor a lo previsto, lo que ha reducido más rápido la brecha de actividad y ha consolidado las perspectivas de una convergencia más temprana de la inflación a la meta”, consignó este martes la autoridad.
El Mandatario sorprendió al criticar el actuar del organismo. “Estamos negociando con dureza con otras naciones. Vamos a ganar. Pero durante este período de tiempo la Fed me debería dar algo de ayuda”, comentó.
El presidente del Banco Central indicó que se debe realizar un seguimiento cuidadoso del desarrollo de las tensiones comerciales entre las principales economías del mundo. De ser necesario, advirtió, se requerirá de ajustes de política monetaria e “intervenciones de política microeconómica y estructural fuera del ámbito de competencia” del ente rector.
De acuerdo a la minuta de la RPM de julio, los consejeros coincidieron en que mantener la tasa de interés en 2,50% fue lo más coherente con el escenario inflacionario y económico imperante. Sin embargo, el momento indicado para iniciar el ajuste de los tipos ya está siendo tópico medular en el análisis del organismo.
El organismo subió los tipos en 25 puntos base hasta 0,75% dejando atrás niveles mínimos consignados desde la crisis financiera. La entidad aseveró que no tendría prisa por aplicar un nuevo ajuste ante la incertidumbre por el Brexit.
La mantención de los tipos en 2,50% resuelta ayer por el Banco Central era ampliamente esperada por el mercado. El sesgo en su comunicado, consigna la entidad privada, cambió a uno proclive a próximas alzas. La primera, estima, sería de 25 puntos base en la próxima RPM.
De acuerdo a la encuesta realizada posterior a la reunión de política monetaria (RPM) del Central, los tipos se mantendrían en 2,50%, al menos, hasta octubre próximo para finalizar el actual ejercicio en 2,75%. Otro ajuste de idéntica magnitud se prevé hacia julio de 2019.
Junto con mantener la tasa de interés, el ente emisor reafirmó este jueves su compromiso con acelerar la reforma a su sistema financiero y controlar la intensidad y el ritmo de reducción de la carga de deuda estructural.
El grupo de economistas justificó un sesgo neutral a la espera de nuevos antecedentes respecto de factores clave como el ajuste monetario en EE.UU. y el inicio del proceso de cierre de brechas a nivel doméstico.