Rodrigo Montero



Rodrigo Montero

Lo admito, el titular no es muy halagüeño, pero el primer mensaje que nos dejó el IEF correspondiente al segundo semestre de este año, es que “los riesgos del escenario macrofinanciero externo han aumentado respecto del Informe anterior”. 

Vale la pena hacer algunas reflexiones en torno al más reciente Informe de Política Monetaria (IPoM), correspondiente al mes de septiembre del presente año.


A propósito de las críticas que han emergido en torno a las cifras reveladas por la encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) referentes a la evolución de la pobreza (medida ésta por ingresos), comparto algunos comentarios con el ánimo de enriquecer el debate. 

Con el ánimo de aportar a la construcción de un (deseable, ¡qué duda cabe!) pacto fiscal, me parece importante sumar un elemento que es clave para todos quienes nos dejamos seducir por los argumentos técnicos: la democratización de la información con la cual se evalúan las políticas fiscales (y las políticas públicas más en general). Así, se requiere tener acceso a la información y modelos que sustentan, no solo las propuestas que emanan desde el ejecutivo, sino también, a las que surgen desde el hemiciclo.

El dato de inflación para el mes de junio ha generado expectativas de una reducción significativa en la TPM. Si a eso le sumamos las declaraciones de una consejera que señaló que el piso de la reducción en la TPM debiera ser de 50pb e “incluso es posible que algo más”, claro, hay material para ilusionarse. Sin embargo, a renglón seguido, otro consejero matizó esos dichos señalando que no representaban la visión del consejo.

La actualización de la canasta de bienes y servicios para calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC) es un ejercicio fundamental y estratégico para la economía.

La actual crisis de seguridad que estamos viviendo representa un serio peligro para nuestro país, y por ello, se deben destinar todos los esfuerzos para diseñar un plan (integral) que permita poner atajo al terrible flagelo de la delincuencia. El problema es complejo, qué duda cabe, y las causas para el fenómeno son multifactoriales. Desde la economía, se pueden plantear algunas ideas que permitan aportar al debate y a la construcción de medidas que, según lo que indica la experiencia comparada, han resultado exitosas.