|
Loreto Seguel |
Las exportaciones de salmón en 2025 confirman que el mundo demanda salmón chileno, pero seguimos inmersos en un escenario de estancamiento productivo. ¿La razón? Los envíos, si bien alcanzaron US$6.552 millones, el resultado no responde a una expansión de la capacidad productiva sino más bien a temas de tipo de cambio y diversificación en formatos y mercados.
Los recientes resultados de la Encuesta Casen 2024 son desafiantes. Si bien la pobreza por ingresos en Chile continúa una trayectoria a la baja, con un promedio nacional de 17,3%, la realidad territorial sigue siendo profundamente desigual: en ocho regiones la pobreza supera ese promedio y en siete de ellas alcanza o supera el 20%. La pobreza, en Chile, sigue teniendo rostro regional.
Estamos ad-portas de la definición presidencial y por primera vez, candidatas y candidatos presidenciales incluyeron a la salmonicultura, dentro de sus propuestas y programas de gobierno como una pieza clave para el crecimiento de Chile y de la macrozona sur. Este reconocimiento no es casual ni tampoco fortuito.
Hoy, la acuicultura es una solución concreta para alimentar al mundo de manera sostenible, y de cara al mañana, según las proyecciones, la población global alcanzará los 9.700 millones de personas para 2050. Con más del 70% del planeta cubierto por océanos, el cultivo de peces como el salmón ofrece una solución saludable y con uno de los menores impactos ambientales dentro de las proteínas.
Se trata de un programa de Desarrollo Tecnológico de Corfo Aysén, ejecutado en colaboración con el Consejo del Salmón, la Cámara de Turismo de Puerto Aysén y el Consultor técnico Betina Casserini EIRL, en donde se busca resaltar la identidad culinaria de Aysén y potenciar su desarrollo económico de cara al turismo.
Hace algunos días estuvimos presentes como entidad gremial en la conmemoración de los 100 años de OMSA, la Organización Mundial de Sanidad y Bienestar Animal. Dicha institución nació de la legítima preocupación por cautelar la salud y bienestar de las especies, gatillada por una crisis que desencadenó en 1920 la peste bovina y que tuvo en vilo al mundo entero. Fue una situación extrema que obligó a los países a ponerse de acuerdo, dialogar y buscar caminos de colaboración para que un evento de esas características no volviera a ocurrir.
Como asociación gremial sabemos que la acuicultura sostenible es una tremenda llave para abrir los caminos de soluciones alimentarias que estén al alcance de todos.