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Francisco González Pizarro |
Tener el privilegio de poder disfrutar de una semana completa para estar con la familia y/o compartir con los amigos, para salir de la ciudad, tener tiempo para los hobbies y deportes o simplemente para descansar y dormir un poco más de lo habitual es parte del equilibrio entre la vida laboral y personal.
Por ejemplo, se menciona que son más de 2.000 las denuncias en un solo mes, muy por sobre lo proyectado y que claramente es una señal que se debe revisar.
Esto porque mientras se discuten reformas tributarias, reformas a las pensiones, se sube el sueldo mínimo y se bajan las horas laborales semanales, vemos que la tasa de desempleo en el país continua en rangos altos, en torno a 8,7%, y la informalidad laboral sigue subiendo.
Parece un detalle, pero es importante aclarar algunas diferencias. Como sabemos, desde el pasado 1 de agosto de 2024 está vigente la Ley Karin, la que viene a establecer protocolos de prevención del acoso laboral y/o sexual y a la violencia laboral.
Pasamos más tiempo en el trabajo que en el hogar, en muchos casos convivimos más con compañeros de trabajo que con la familia.
Afecte a quien afecte, se siguen sumando barreras para las pymes, emprendedores y trabajadores, quienes ven cada vez más difícil llegar a fin de mes.
Después de ver el partido entre Brasil y Uruguay por la Copa América, me quedó grabada en la mente una imagen muy interesante para reflexionar y que fue, justamente, aquella donde cada entrenador debía seleccionar a quienes patearían los penales. En efecto, pude apreciar dos tipos de liderazgo bien diferenciados.
Viendo el último partido de Chile frente a Argentina, por la Copa América que se desarrolla en EE.UU., vimos a un Claudio Bravo, de 41 años, sin club, algo lesionado- dado un vendaje que llevaba en su rodilla- y con poco fútbol en los últimos meses.
Nos encontramos a las puertas de unas elecciones primarias para alcaldes y gobernadores, a realizarse este fin de semana en algunas comunas del país, y bajo ese contexto somos testigos de numerosas campañas, propuestas, discursos, promesas, etc. todo lo cual, no obstante, da la impresión de ser más de lo mismo, sin existir creatividad, innovación y, en algunos casos, hasta falta de preparación de algunos candidatos.
Cada vez son más comunes en Internet los anuncios de empleos falsos o cuyos procesos de selección se encuentran finalizados, una mala práctica que sólo busca recopilar grandes cantidades de currículums de candidatos.