Francisco González Pizarro



Francisco González Pizarro

El gobierno, a través de la ministra del Trabajo y Previsión Social, Jeannette Jara, informó recientemente, a modo de balance, que entre el 1 y el 31 de agosto se recibieron 4.820 denuncias por la Ley Karin.

Llama profundamente la atención ver cómo proyectos importantes, tales como la Central de Bombeo Paposo (USD 1.400 MM) que había presentado Colbún en Antofagasta o la construcción del Megaproyecto de Google en Cerrillos (USD 200 MM), entre otros, se retiren o suspendan producto de resoluciones del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).


Tener el privilegio de poder disfrutar de una semana completa para estar con la familia y/o compartir con los amigos, para salir de la ciudad, tener tiempo para los hobbies y deportes o simplemente para descansar y dormir un poco más de lo habitual es parte del equilibrio entre la vida laboral y personal.

Por ejemplo, se menciona que son más de 2.000 las denuncias en un solo mes, muy por sobre lo proyectado y que claramente es una señal que se debe revisar.

Esto porque mientras se discuten reformas tributarias, reformas a las pensiones, se sube el sueldo mínimo y se bajan las horas laborales semanales, vemos que la tasa de desempleo en el país continua en rangos altos, en torno a 8,7%, y la informalidad laboral sigue subiendo.

Parece un detalle, pero es importante aclarar algunas diferencias. Como sabemos, desde el pasado 1 de agosto de 2024 está vigente la Ley Karin, la que viene a establecer protocolos de prevención del acoso laboral y/o sexual y a la violencia laboral.

Pasamos más tiempo en el trabajo que en el hogar, en muchos casos convivimos más con compañeros de trabajo que con la familia.

Afecte a quien afecte, se siguen sumando barreras para las pymes, emprendedores y trabajadores, quienes ven cada vez más difícil llegar a fin de mes.

Después de ver el partido entre Brasil y Uruguay por la Copa América, me quedó grabada en la mente una imagen muy interesante para reflexionar y que fue, justamente, aquella donde cada entrenador debía seleccionar a quienes patearían los penales. En efecto, pude apreciar dos tipos de liderazgo bien diferenciados.

Viendo el último partido de Chile frente a Argentina, por la Copa América que se desarrolla en EE.UU., vimos a un Claudio Bravo, de 41 años, sin club, algo lesionado- dado un vendaje que llevaba en su rodilla- y con poco fútbol en los últimos meses.