¿Cómo ayudar a las Pymes?

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Germu00e1n Pinto (columnista)


El estallido social que estamos viviendo (porque aún no termina) ha remecido todos los sectores de la sociedad replanteando los objetivos de todas las instituciones de corto, mediano y de largo plazo. Algunos sectores han postulado que este llamado de atención solo pudo haber sido efectivo a través de la vehemencia con la cual los estudiantes evadieron el metro y por las constantes marchas, siendo incluso entendible como una manifestación de la rabia contenida los saqueos y destrucción de locales comerciales y, dentro de estos, las pymes que se han visto perjudicados por estas acciones.

Los hechos dan la razón, porque da la impresión que fue necesario incendiar estaciones del Metro y realizar algunos desmanes para que los políticos se sentaran a conversar, dejando de lado las “pésimas señales” que algunos partidos daban a la ciudadanía y se trataran temas que se venían discutiendo desde hace muchos años, tramitándose aumentos de pensiones, rebaja de sueldos a los parlamentarios, proceso constituyente y otros temas que han demostrado la celeridad con que es posible legislar en nuestro país.

Sin hacer un cuestionamiento a las causas ni a los sucesos vividos, es un hecho objetivo que hay un gran número de pymes que han sufrido siniestros por estos actos y ven peligrar sus fuentes de trabajos dados los daños y, principalmente, las bajas en las ventas producto de sus locales destruidos, daños a sus patrimonios o por el bajo interés de los consumidores por comprar.

Muchos pequeños comerciantes están en pésima situación sin ser los causantes de las desigualdades. A ellos se les han destinado distintos proyectos de apoyo, como lo anunciado por el Servicio de Impuestos Internos a través de su Circular 42 del 30 de octubre recién pasado, facilitando el trámite de dar aviso a este organismo fiscal cuando han sufrido alguna pérdida de existencia, daños en activos fijos o destrucción de la contabilidad o la documentación que la sustenta. Por medio de este aviso es posible aprobar la rebaja de la utilidad por el detrimento sufrido, caso contrario, la pérdida puede ser rechazada. De esta forma, la ayuda estatal por este medio es bastante particular ya que solo ayuda a que el factor tributario no sea otro dolor de cabeza que tengan que tener estos contribuyentes, ante la destrucción de sus negocios.

CORFO ha establecido un plan de subsidios de hasta 4 millones de pesos que se otorga a los contribuyentes que se han registrado para tales efectos.

Pero esto es insuficiente. Creo firmemente que es necesario que el Estado y la banca privada se unan y den una ayuda real a la verdadera necesidad que está sufriendo este sector que es la falta de liquidez. No se les ayuda con la facilidad de pagar un impuesto del cual no tienen dinero para pagarlo, y conceder más tiempo o facilidades para hacer un trámite, no es lo que necesitan. Sí necesitan el respaldo del Estado para que los bancos otorguen créditos a una tasa bajísima y con meses de gracias.

En los años ochenta el Estado compró las carteras vencidas de los bancos para que no quebraran. Hoy en día, se necesita que los bancos devuelvan la mano y dejen de lado los criterios de evaluación crediticia, confíen y apoyen a los pymes para que puedan pagar a sus proveedores por las deudas que venían desde antes del 18 de octubre, puedan pagar los sueldos a los trabajadores por los meses en que no han tenido ingresos, evitando de esta forma acrecentar aún más el problema social que esto puede generar al tener que despedir a algunos de ellos; y para poder reparar los locales, comprar vehículos robados o dañados y otros bienes que han sufrido siniestros como consecuencia del proceso que estamos viviendo.

Siendo las demandas justas, y dada la poca receptibilidad de las autoridades para dar respuesta oportuna, puede resultar justificable la intensidad de las manifestaciones. Si es así el razonamiento, con mayor razón es importante que el Estado y la banca apoye a quienes fueron el objeto de expresión de la manifestación del descontento popular. Si fue necesario hacer un sacrificio popular para que la autoridad escuchara, con mayor razón la autoridad debe ayudar a los damnificados, pues son verdaderos corderos que fueron sacrificados en este acto catártico que hemos vivido y que han sido inocentes víctimas de un hecho que, según se argumenta, era necesario.

Si la autoridad, y especialmente la clase política, han reconocido su desidia en escuchar el clamor popular, con el mismo fervor tienen que dar la mano a las pymes que han sufrido siniestros, siendo el apoyo financiero, venga de donde venga, la única forma que tienen para sobrevivir.


Prof. Germán R.Pinto Perry

Director Magíster en Planificación y Gestión Tributaria

Universidad de Santiago de Chile