Los argumentos de Pablo García para votar por un recorte de tasa en última RPM

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Banco central 3

La decisión de mantener la tasa de interés en 2,50% en julio pasado no fue unánime en el Consejo del Banco Central. En la reunión de política monetaria (RPM) de aquella oportunidad, el presidente del organismo, Mario Marcel, el vicepresidente, Joaquín Vial , y los consejeros Rosanna Costa y Alberto Naudon Dell’Oro votaron por la mantención, mientras que Pablo García se inclinó por recortar los tipos en 25 puntos base hasta un 2,25%.  

De acuerdo a la minuta de tal reunión, “todos los Consejeros concordaron en que la información acumulada desde la publicación del último IPoM había incrementado los riesgos sobre la oportuna convergencia de la inflación a la meta en el horizonte de política. En particular, por los menores registros de inflación de servicios, cuya persistencia era elevada en relación con otros componentes del IPC y por los riesgos en torno a la evolución futura de la actividad y la demanda, en un contexto de alta incertidumbre externa.”

Quienes votaron por la opción de no ajustar la tasa aunque añadieron un sesgo expansivo.  Con todo, “a su juicio, la consideración de los costos y los beneficios de una y otra opción hacían que esta fuera la más adecuada. En particular, contrastaban un beneficio relativamente limitado de reducir la TPM en esta ocasión, dado el ajuste ya ocurrido el mes anterior (de 50 puntos base) y el hecho que las expectativas de mercado ya incorporaban un ajuste en septiembre. En contraposición, le asignaban mayor relevancia a los costos asociados a una decisión que no viniera respaldada por un análisis y proyecciones suficientes”, exponen las actas.

Un consejero añadió que su decisión se reforzaba pues existían dudas respecto de la necesidad del aumento del estímulo monetario y de su eventual magnitud. Se indicó que sería necesario aumentar el estímulo monetario; sin embargo, se inclinaba por mantener en prevención de los riesgos comunicacionales que implicaba una baja ahora.”

Por su parte, García consideró que reducir la TPM en 25 puntos base era pertinente.  Según el consejero, acotó la minuta, debía primar en las decisiones de política monetaria en general los fundamentos macroeconómicos, los que, enfatizó, "apuntaban a que la rebaja anterior había sido insuficiente, porque los datos de actividad y demanda mostraban menos crecimiento que el previsto para los próximos trimestres; la inflación seguía reducida y había sorprendido con menores registros en un amplio grupo de servicios; y porque en el escenario externo se observaba un debilitamiento gradual. En esta ocasión, estimaba que las consideraciones comunicacionales o tácticas no justificaban una postergación."