​INE: Las Cifras del Escándalo e Institucionalidad al Debe

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Gonzalo Jimenez (Columnista)

Lo habíamos dicho fuerte y claro hace unos meses. La decisión del gobierno de impulsar el proyecto de ley que otorga un mayor grado de autonomía al Instituto Nacional de Estadísticas (INE), aunque tardía del punto de vista del grado de desarrollo del país, va en la línea absolutamente correcta, e implica un importante avance para que la institución evolucione hacia un modelo de governance moderna, responsable y transparente; en su inestimable rol de generación y repositorio de estadísticas acorde con los requerimientos de una sociedad integrada al mundo, democrática y sobre todo, consciente de la primaria importancia que reviste la confianza pública.

Pero al parecer, nos pilló la máquina. Esta semana nos enteramos de una eventual manipulación en las cifras del IPC en el interior del INE, ejemplo concreto de la urgencia que tiene acelerar la iniciativa de modificar el gobierno de la institución para hacerla más colegiada, responsable ante la sociedad y autónoma. Son tremendamente malas noticias para Chile, y tras un muy mal evaluado Censo y otras polémicas que se arrastran desde 2012, no ayudan en nada a mejorar la percepción que se tiene respecto a la institución. Ni del propio país, ni de sus pilares institucionales.

Estamos hablando de cuestionamientos al precio clave de la economía, sin dudas un tema no menor. A riesgo de sobre simplificar, se puede afirmar que el estado, atractivo y bienestar del país se reduce al juego interactivo de 4 precios estratégicos: el valor del dólar, del cobre, del petróleo y, por supuesto, la variación del IPC. ¿Cómo hemos llegado a una situación en que exista siquiera un asomo de dudas respecto de si se trata de un número legítimo? Baste recordar el shock que produjo en redes sociales el video de un ex Ministro de Economía Argentino incapaz de recordar el IPC de esa nación para dimensionar el escándalo público de la situación. Sin perjuicio de sus gravísimas implicancias en el sector financiero y la economía real, que alcanzan sin filtros ni atenuantes a los ciudadanos de a pie, a sus pensiones, arriendos, costos y calidad de vida.

Primero que todo, es vital que se entienda que la institucionalidad no tiene que ver solamente sólo con credibilidad, respeto y valoración por la sociedad, sino que también con tener clarísimas las reglas del juego, que por su trascendencia impactan directamente en nuestros modelos mentales, y las percepciones que tenemos respecto de la realidad-país; con el consiguiente efecto en nuestra forma de vivir, intercambiar y proyectarnos hacia el futuro.

El INE, en particular, tiene el desafío de subir los estándares en su governance en tres lógicas diferentes. Esto es, equilibrar lo fiduciario, de responsabilidad y accountability, frente a la sociedad, por un lado; en términos de governance estratégica, priorizar la credibilidad y distinción de sus estadísticas frente las otras instituciones con quienes se comparan sus cifras; y en la generativa, levantar el sentido de propósito respecto a ser el garante de los números oficiales de Chile.

De cara al mundo, en tanto, tenemos la obligación de responder como un mercado serio, con instituciones fuertes, independientes y respetadas. En este momento del gobierno a nombre de todos debe hacerse cargo, tomar las riendas de nuestro desarrollo institucional y dejar fuera de dudas cualquier correlación -no deseada- entre ciclo político y governance del INE.

El escándalo por esta eventual manipulación de cifras no es el primer caso, de hecho, ésta es una más de nuestras instituciones que nos constituyen como país que entra a verse menguada, y nos arroja a la incertidumbre, a la ambigüedad, a la duda y la desconfianza. Recordemos recientes cuestionamientos a la Contraloría, Carabineros, el canal estatal TVN, por lo tanto, mejorar el gobierno corporativo de todas nuestras instituciones es tarea pendiente, y paso clave en alcanzar los objetivos simultáneos de efectividad y equidad, coordenadas para alcanzar la legitimidad a la que aspiramos. Y que representa quizás el relato más potente para un gobierno con vocación de conducirnos al desarrollo.


Gonzalo Jiménez Seminario,

Doctor in Governance U. Liverpool

Profesor de Ingeniería PUC & CGCUC

CEO Proteus Management & Governance