Eric Latorre Académico de la Universidad Autónoma de Chile

Democracias en encrucijada

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Señor director:

Las protestas que se extienden por Europa son señal de un profundo malestar social, derivado de una tensión estructural ante la falta de respuesta de democracias que construyeron su legitimidad sobre promesas de bienestar, estabilidad económica, inclusión y movilidad social. Desde los años 2000, sucesivas crisis globales han impactado con fuerza al continente, generando problemas socioeconómicos que afectan el acceso a la vivienda, la educación y la seguridad social, en un escenario de Estados incapaces de responder. Los Gobiernos parecen haberse quedado sin margen para sostener la protección configurada tras la Segunda Guerra Mundial.


Ante este panorama, la principal reacción estatal ha sido criminalizar la movilización, reduciendo el fenómeno únicamente a los actos violentos colaterales que, si bien deben condenarse y perseguirse, no pueden eclipsar las legítimas demandas de la ciudadanía. La situación se complejiza en un entorno de polarización global donde posturas extremas ganan terreno electoral. Este clima agudiza la tensión mediante discursos que generan discriminación hacia ciertos grupos señalados como culpables, atribuyendo las protestas a la extrema izquierda, la migración o el extremismo islámico.


La estabilidad democrática no depende solo de instituciones formales, sino de su capacidad para escuchar, responder y rendir cuentas. Ignorar el malestar no lo disipará; comprender sus verdaderas causas es el único camino para evitar que la frustración derive en una fractura irreversible entre la ciudadanía y sus representantes.


Eric Latorre

Académico de la Universidad Autónoma de Chile

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