Para nadie es novedad que Chile enfrenta un desafío urgente en materia de empleo. La tasa de desocupación llegó a 9,6% y el país se ha propuesto avanzar en la creación de 300 mil empleos hacia 2030, mientras el Plan Nacional de Empleo 2026 busca generar 50 mil nuevos puestos de trabajo. Pero crear trabajos no basta. También necesitamos que las personas y las empresas tengan las capacidades para aprovechar las oportunidades que abrirá una economía que vuelva a crecer con fuerza.
Ese desafío es especialmente relevante para las pymes. Según un estudio realizado por FE Consulting, las principales brechas que declaran, están en ámbitos como el financiamiento, ventas, tecnología e innovación. Entre las microempresas que están iniciando su negocio, un 59% identifica el acceso a recursos financieros y capital como uno de sus desafíos relevantes.
Frente a esta realidad, necesitamos articular soluciones integrales para empujar su desarrollo. Y esas soluciones incluyen formación. Pero formación pertinente, capaz de responder a desafíos concretos: mejorar productividad, profesionalizar la gestión, incorporar tecnología o abrir nuevas oportunidades de negocio.
Y en esto las grandes empresas tienen mucho que aportar. No solo por su capacidad de poner recursos al servicio del desafío. Sino porque conocen a las pymes que forman parte de sus cadenas productivas, saben qué estándares deben cumplir y qué capacidades necesitan desarrollar para crecer junto con la industria. Ese conocimiento puede ser clave para conectar la formación con oportunidades reales. Y la llave hacia la formación pertinente.
La minería muestra con claridad la magnitud de este desafío. Chile proyecta una cartera de inversión minera superior a US$80 mil millones para la próxima década, con cerca de 25 proyectos de construcción minera en el norte y un peak de demanda de empleo hacia 2027. Al mismo tiempo, el 75% de las obras reporta dificultades para contratar y un 43% de las empresas identifica brechas de competencias como una barrera de contratación.
Tenemos, entonces, una oportunidad que exige anticiparnos. Nuestro desafío Talento Construcción para Chile nace precisamente desde esa convicción: identificar primero qué perfiles requerirá la industria y, desde ahí, conectar de forma inteligente la demanda, formación pertinente e intermediación laboral, con un foco inicial en la construcción para la minería en la macrozona norte. Esa misma mirada orienta nuestra participación en Valor Pyme, una iniciativa colaborativa que articula a distintos actores del sector privado para fortalecer el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas. Desde el OTIC CChC aportamos desde aquello que sabemos hacer: desarrollar talento y capacidades que acompañen ese crecimiento, con una propuesta de valor orientada a las grandes empresas y sus industrias, que permita empujar con fuerza el desarrollo de sus pequeños y medianos proveedores.
El desafío es avanzar hacia un sistema en que formación, empleo y desarrollo productivo estén mucho más conectados. Y que cuando el país enfrente ciclos de crecimiento y oportunidades, seamos rápidos y precisos en poner las mejores herramientas para anticipar desarrollo transversal, en cada uno de los eslabones de esas cadenas Pero que la rapidez, precisión y decisión no sea solo para exigir más recursos del Estado y políticas públicas, sino también para impulsar estrategias con impacto que nazcan del corazón de la empresa que entiende que su velocidad para avanzar estará siempre conectada a la velocidad de desarrollo de cada una de las partes de esa cadena.
Bárbara Veyl,
Gerenta de Vinculación, Conocimiento y Comunicaciones del OTIC CChC