MADRID 14 Oct. (EUROPA PRESS) -
La Casa Blanca ha forzado la dimisión de la embajadora de Estados Unidos en Grecia, Kimberly Guilfoyle, tras la aparición de múltiples informaciones que la acusan de presunta corrupción y tráfico de influencias, según ha adelantado la cadena CNN. La salida de la diplomática, antigua pareja del hijo mayor del presidente Donald Trump, marca la abrupta caída de una figura de alto perfil dentro del movimiento conservador, tras ser apartada directamente por orden de la Administración estadounidense.
La renuncia se produce en el marco de un escándalo destapado por la prensa. Guilfoyle habría exigido dinero a cambio de facilitar acceso a figuras del Gobierno antes de asumir su puesto. Entre las acusaciones destaca la petición de 100.000 dólares (89.200 euros) a un donante republicano para pagar una factura personal --un extremo que el propio implicado confirmó a la citada cadena televisiva--, la aceptación de lujosos regalos y la inclusión de lobistas en reuniones oficiales, unas prácticas sobre las que ya había alertado previamente el diario 'The Wall Street Journal'.
El propio presidente Trump ha justificado el cese reconociendo su malestar con las informaciones, al tiempo que ha marcado distancia asegurando que Guilfoyle "no era un miembro" de su familia y que solo salió con su hijo "hace mucho tiempo".
Por su parte, Guilfoyle ha emitido un comunicado en redes en el que tilda las acusaciones de "falsas" y asegura que defenderá "su nombre, su reputación y su integridad". La diplomática --cuyos abogados sostienen que la petición de dinero correspondía al cobro legítimo de deudas por trabajos de consultoría previos a su cargo público-- ha evitado confrontar con la Administración. En su escrito, ha mostrado su agradecimiento y respeto "inquebrantable" hacia Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, reivindicando sus logros diplomáticos en la región en materia de independencia energética y seguridad de la OTAN.
Pese a su dimisión, el escrutinio sobre las acciones de Guilfoyle continúa activo. Tal y como han confirmado fuentes conocedoras del caso a esta televisión, la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado mantiene abierta una investigación sobre estas irregularidades, mientras que la oposición demócrata en el Congreso ha exigido que comparezca ante el comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, advirtiendo de que su cese "no la exime de rendir cuentas" por haberse enriquecido presuntamente a costa de su posición oficial.
"Guilfoyle aprovechó su cargo como funcionaria de Trump para enriquecerse, mientras las familias estadounidenses luchan contra el costo de vida. El Congreso debe supervisar cómo sucedió esto y exigir responsabilidades a la administración", ha escrito el comité en una publicación en redes.