​Los respaldos ya no bastan: el nuevo rostro del ransomware pone en jaque la continuidad de las empresas

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Los ataques de ransomware evolucionaron: ya no solo cifran información, también roban datos, amenazan con publicarlos y paralizan procesos críticos. La industria ya habla de "extorsión múltiple", que suma al cifrado el robo de datos, la presión pública e incluso ataques DDoS y hostigamiento a clientes y medios. Frente a este escenario, contar con respaldos es indispensable, pero ya no garantiza la continuidad de una empresa.

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Hoy los atacantes se infiltran sin ser detectados, comprometen credenciales y extraen información antes de cifrar los sistemas. Y lo hacen cada vez más rápido: el tiempo que tardan en explotar un acceso comprometido cayó de más de 8 horas en 2022 a solo 22 segundos en 2025.


Así, una empresa puede recuperar sus archivos desde un respaldo y, aun así, seguir en crisis por la filtración de datos, la interrupción de servicios o la pérdida de confianza de sus clientes.


"El ransomware dejó de ser solamente un problema de archivos bloqueados. Hoy puede afectar simultáneamente la operación, la confidencialidad de la información y la reputación. Una copia de respaldo puede ayudar a recuperar los datos, pero no puede retirar información que ya fue robada ni recuperar automáticamente la confianza", explica Kenneth Daniels, gerente general de Widefense.


Cuando una empresa no puede facturar, atender clientes o procesar pedidos, el problema deja de ser solo tecnológico: involucra a operaciones, legal, comunicaciones y alta dirección. Cada hora de interrupción implica pérdidas económicas y decisiones bajo presión.


El desafío es real incluso entre los mejor preparados: un estudio de Deloitte en Europa muestra que, aunque el 80% de las empresas logra frenar intentos de ataque, menos de una cuarta parte consigue restaurar por completo sus datos tras un ataque exitoso.


"Durante un ataque no hay tiempo para discutir quién debe decidir o cómo se informará a los clientes. Esas definiciones tienen que existir antes del incidente. De lo contrario, la improvisación puede aumentar tanto la interrupción como el daño reputacional", sostiene Daniels.


Tener respaldos actualizados y probados es fundamental, pero no basta: las organizaciones también deben saber cuánto tardarán en recuperarse, qué sistemas priorizar y cómo operar mientras dura la contingencia. Si hubo robo de datos, además deben investigar su alcance y contener los accesos comprometidos.


"La preparación no consiste en asumir que podremos impedir todos los ataques. Consiste en desarrollar la capacidad para detectarlos, contenerlos y recuperar aquello que el negocio necesita para continuar", enfatiza el gerente general de Widefense.


La pregunta clave para las empresas ya no es solo si cuentan con respaldo de su información, sino si saben cómo seguirán operando cuando sus sistemas no estén disponibles y si realmente han probado su capacidad de recuperación.


Esa capacidad tiene nombre: resiliencia cibernética. No se trata de un respaldo, sino de un plan de continuidad probado, con roles y decisiones definidos de antemano, capacidad de detectar y contener un ataque a tiempo, y una estrategia de recuperación que priorice lo que el negocio necesita para seguir operando.


TEC



europapress