​Sí, la empleabilidad también se entrena

|

Francisco Gonzu00e1lez (1)

Buscar trabajo dejó de ser hace tiempo un ejercicio que se resuelve simplemente enumerando años de experiencia y conocimientos técnicos. Hoy, en un mercado laboral cada vez más competitivo, también importa la capacidad de comunicar lo que sabemos hacer, presentar adecuadamente nuestra trayectoria, enfrentar una entrevista y construir relaciones profesionales que puedan abrir nuevas oportunidades.


La realidad chilena vuelve especialmente relevante esta discusión. El desempleo alcanzó un 9,5% en el trimestre móvil mayo-julio de 2026, la cifra más alta de los últimos cinco años, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). En este contexto, esperar a quedar desempleado para comenzar a preocuparse por la empleabilidad puede ser un error. La preparación debería ser permanente y formar parte del desarrollo profesional.


Y es aquí donde aparece el concepto de inplacement. A diferencia del tradicional outplacement, asociado generalmente a procesos de desvinculación, este modelo propone trabajar la empleabilidad desde una perspectiva preventiva. La idea es sencilla, pero poderosa: no esperar a estar fuera del mercado laboral para preguntarse cómo mejorar las posibilidades de encontrar un nuevo empleo.


El programa inplacement (www.inplacement.cl) contempla sesiones individuales en las que especialistas en hunting revisan aspectos concretos de la búsqueda laboral. Uno de ellos es el currículum, que muchas veces se considera un simple resumen de la vida profesional, cuando en realidad funciona como una herramienta de comunicación. La estructura, extensión, palabras clave, fechas de los empleos y, sobre todo, la manera de presentar las competencias puede determinar si un candidato avanza o queda fuera de un proceso.


Pero tener un buen CV no basta. También es necesario saber hacia dónde se quiere avanzar. Definir objetivos laborales permite orientar la búsqueda y evitar que la postulación se convierta en un ejercicio indiscriminado que termina desgastando al candidato.


Lo mismo ocurre con las redes profesionales. LinkedIn y los portales de empleo no deberían utilizarse únicamente cuando se necesita trabajo. Construir y mantener contactos, mostrar experiencia y participar activamente en el entorno profesional puede ser una inversión de largo plazo. En un mercado donde muchas oportunidades circulan antes de convertirse en avisos públicos, las redes pueden marcar una diferencia.


Otro elemento interesante es la evaluación de competencias. Un diagnóstico que permita identificar fortalezas y áreas de desarrollo ayuda a que una persona comprenda mejor qué puede ofrecer y qué necesita mejorar. Competencias como liderazgo, trabajo en equipo, orientación al cliente, capacidad analítica, planificación, flexibilidad y adaptación laboral adquieren valor cuando son reconocidas y, especialmente, cuando pueden demostrarse.


Otro detalle está dado porque la entrevista también cambió. Con la expansión de los procesos remotos, saber desenvolverse frente a una cámara pasó a ser parte de la empleabilidad. El entorno, la comunicación no verbal, la vestimenta e incluso aspectos técnicos pueden influir en la impresión que genera un candidato. Son detalles aparentemente menores, pero en una entrevista pueden tener consecuencias importantes.


Por eso, hablar hoy de empleabilidad implica mucho más que hablar de conseguir trabajo. Significa desarrollar la capacidad de reconocer nuestras fortalezas, comunicar nuestro valor y adaptarnos a las nuevas formas de selección. En tiempos de mayor desempleo, prepararse cuando todavía se tiene empleo no es pesimismo, sino que una estrategia.


Francisco González Pizarro, 

Gerente general de Vertical Hunter – www.verticalhunter.cl

europapress