Visita al HUAWEI Health Lab de Dongguan (China): un viaje al corazón del desarrollo de los sensores TruSense

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HUAWEI Health Lab

Más de 4.500 metros cuadrados, una inversión de 200 millones de yuanes (unos 25,6 millones de euros) y más de 80 tipos de pruebas para mejorar los sensores que integran los 'wearables' más punteros de Huawei y con los que la marca espera situar el nuevo HUAWEI WATCH GT 7 Series, que se presenta esta semana a nivel mundial, en el escalón más alto de innovación tecnológica.



Viajamos hasta Dongguan, en China, para conocer desde dentro el HUAWEI Health Lab, uno de los centros en los que la compañía desarrolla y pone a prueba sus tecnologías de salud y deporte, que les han ayudado a situarse como el líder global en envíos de dispositivos 'wearables' de muñeca durante el primer trimestre de 2026, alcanzando la cifra de más de 200 millones de dispositivos enviados acumulados (con una proyección de 250 millones para finales de este año).



A las afueras de Shenzhen, una de las capitales tecnológicas del mundo y sede de Huawei, se encuentra este centro, que cuenta con capacidad para realizar más de 80 tipos de pruebas diferentes relacionadas con la investigación y el desarrollo de 'wearables' y que, combinando datos con otros centros que el fabricante tiene en Xian (China) o en Helsinki (Finlandia), desarrolla los sensores más punteros de la industria.



Algunas de sus instalaciones parecen más propias de un centro de investigación científica que de una compañía de electrónica de consumo. El laboratorio cuenta, por ejemplo, con 28 cámaras infrarrojas de alta velocidad, capaces de trabajar con una frecuencia máxima de muestreo de 10.000 Hz y registrar movimientos con precisión milimétrica.



También dispone de equipamiento para analizar la función cardiopulmonar y el metabolismo durante el ejercicio, además de cintas de correr de alto rendimiento y sistemas destinados a medir parámetros como el VO2 máx (la cantidad máxima de oxígeno que tu cuerpo puede absorber, transportar y consumir por minuto durante un ejercicio de alta intensidad), el consumo calórico o la frecuencia cardíaca.



Uno de sus espacios más llamativos es una cámara de simulación de alta montaña en la que Huawei invirtió otros 3 millones de yuanes (unos 400.000 euros). En su interior pueden reproducirse condiciones equivalentes a encontrarse hasta 6.000 metros sobre el nivel del mar, para estudiar cómo responde el organismo a diferentes altitudes y condiciones ambientales. De igual forma, cuenta con una pequeña piscina, un simulador de golf, una cancha de baloncesto, pistas de bádminton, campo de tiro, mesas de ping-pong o una pared de escalada, entre otros deportes.



La cantidad de información necesaria para desarrollar estos sistemas también resulta difícil de imaginar. Como muestra de la escala de las pruebas realizadas en estas instalaciones, Huawei llegó a recopilar en sus primeros años de funcionamiento aproximadamente 192.500 kilómetros de datos de carrera en las pistas de atletismo que bordean todo el recinto, el equivalente a dar unas cuatro vueltas y media al ecuador terrestre.



TRUSENSE: DEL LABORATORIO A LA MUÑECA


Todo ese despliegue tiene un objetivo muy concreto: conseguir que un dispositivo que llevamos en la muñeca sea capaz de interpretar cada vez más información sobre nuestro organismo mientras hacemos deporte, dormimos o desarrollamos nuestra vida cotidiana. Es precisamente aquí donde cobra importancia HUAWEI TruSense System, la arquitectura tecnológica de nueva generación de Huawei para la monitorización de la salud. El sistema combina sensores físicos, algoritmos propios y 'software' para realizar una monitorización continua, rápida y multidimensional.



Su funcionamiento va mucho más allá de colocar un sensor óptico bajo el reloj. La plataforma óptica incorpora, por ejemplo, un cristal de alta opacidad que, según los datos facilitados por Huawei, mejora la calidad de la señal en un 20 por ciento, además de un sistema óptico multirregional que distribuye la luz de manera más uniforme y una arquitectura con diferentes distancias entre sensores que incrementa en un 15 por ciento el aprovechamiento de las rutas ópticas.



Una parte importante del trabajo que se realiza en el laboratorio consiste en resolver algo que parece sencillo hasta que se intenta medir desde una muñeca en movimiento: separar la señal que interesa de todo el ruido que la rodea.



Durante las sesiones informativas a las que asistimos en Dongguan, los responsables de Huawei explicaron que las diferencias entre usuarios son uno de los principales retos de estos sistemas. El tono de piel, la profundidad de los vasos sanguíneos, la forma del brazo, llevar el reloj más o menos ajustado o el propio movimiento durante el ejercicio pueden modificar la señal que reciben los sensores.



Para compensarlo, Huawei combina diferentes fuentes de luz, diseños específicos de 'hardware' y algoritmos de filtrado capaces de extraer las señales útiles incluso cuando las condiciones de medición no son ideales.



MEDIR MÁS, PERO TAMBIÉN MEDIR MÁS RÁPIDO


Uno de los ejemplos que mejor permite observar esa evolución es la medición del oxígeno en sangre. En 2021, una medición de SpO2 requería aproximadamente 45 segundos. En las generaciones más recientes, Huawei ha conseguido reducir ese proceso hasta situarlo entre 1 y 10 segundos. Esta evolución tecnológica llega ahora a productos como el HUAWEI WATCH GT 7 Series, que incorpora el nuevo módulo de sensores trasero y puede realizar una medición de SpO2 en 10 segundos o menos.



El reloj también utiliza esta arquitectura para combinar diferentes señales fisiológicas. Una de sus aplicaciones que la marca está desarrollando es el seguimiento del bienestar emocional, para el que se analizan conjuntamente parámetros como la variabilidad de la frecuencia cardíaca y los niveles de estrés.



Otro ejemplo es el denominado 'Chequeo de salud', disponible en algunos productos de la compañía, que evalúa hasta 23 indicadores en aproximadamente 60 segundos reutilizando las señales obtenidas por los diferentes sensores. También se ha trabajado sobre el sueño, con un sistema que incorpora la denominada 'proporción de sueño estable' y que, según los datos aportados por Huawei, permite incrementar en un 32 % la precisión global del análisis del descanso.



La estrategia de Huawei consiste en dejar de interpretar cada medición como un dato aislado, haciendo referencia a un sistema de detección en el que una primera capa de sensores recoge información y una segunda capa utiliza modelos multimodales para interpretar datos más complejos relacionados con el ejercicio, el sueño o incluso el bienestar emocional. El objetivo es analizar de manera conjunta información relacionada con seis grandes sistemas fisiológicos: circulatorio, respiratorio, nervioso, endocrino, reproductivo y muscular.



LOS DATOS, CLAVE PARA EL DESARROLLO TECNOLÓGICO


La otra pieza fundamental de esta estrategia son los datos. Huawei asegura que su plataforma de investigación en salud trabaja actualmente con más de 180 instituciones, más de 340 proyectos activos y más de 18 millones de usuarios participantes en estudios clínicos.



Algunas investigaciones muestran la escala que pueden alcanzar estos proyectos. Por ejemplo, en colaboración con Peking Union Medical College Hospital se han realizado estudios sobre hiperglucemia y ácido úrico, mientras que un proyecto relacionado con salud femenina de la Universidad de Fudan consiguió reclutar digitalmente a 70.000 participantes en apenas cuatro meses.



Todo ello se integra en una plataforma, HUAWEI Health, que cuenta con más de 1.200 aplicaciones y supera actualmente los 570 millones de usuarios, con un pico de más de 118 millones de usuarios activos mensuales en más de 50 países. Una cantidad ingente de datos, inversión en investigación y desarrollo tecnológico para concentrar todo este potencial en apenas unos centímetros cuadrados sobre nuestra muñeca.




europapress