El Banco Central informó este martes que durante el segundo trimestre de este año, el producto interno bruto (PIB) disminuyó 0,2% en términos anuales, resultado que fue explicado por la caída de las exportaciones y la variación de existencias, lo que fue en parte compensado por el aumento del consumo.
El segundo trimestre registró el mismo número de días hábiles que el año anterior, con un efecto calendario nulo para el período.
Desde la perspectiva del origen, la contracción del PIB se explicó, en gran parte, por la actividad minera. En cambio, el PIB no minero aumentó, impulsado por los servicios personales y el comercio.
Descontada la estacionalidad, la actividad económica no registró variación respecto del trimestre anterior; destacó la incidencia al alza de la minería y los servicios personales, efecto que fue compensado por caídas trimestrales en construcción y en los servicios de transporte y de restaurantes y hoteles. Desde la perspectiva del gasto, se observó una caída en las exportaciones netas y un aumento de la demanda interna. Esta última determinada por el aumento del consumo, efecto que fue mitigado por una disminución en la variación de existencias.
El consumo de los hogares creció 1,2%; la principal contribución a este resultado provino del gasto en servicios, el que fue impulsado principalmente por los servicios de salud y por el gasto en turismo. En menor medida, el consumo de bienes durables también aportó positivamente, registrándose mayores compras de automóviles, efecto que fue contrarrestado en parte por un menor gasto en productos tecnológicos. En tanto, el consumo de bienes no durables cayó, resaltando un menor gasto en combustibles, lo que fue parcialmente compensado por mayores compras de vestuario.
El consumo de gobierno se expandió 1,8%, coherente con un incremento en los servicios de salud y educación.
Por otro lado, la formación bruta de capital decreció 3,9%, resultado que se explicó por una desacumulación de existencias, en particular de productos manufacturados, las que alcanzaron un ratio acumulado en doce meses de -0,3% del PIB3/. En tanto, la formación bruta de capital fijo (FBCF) no registró variación en el período, debido a la compensación entre una caída en la construcción y otras obras, y un aumento en la maquinaria y equipo. En la primera, incidió una menor inversión en obras de ingeniería y en la segunda destacaron las mayores compras de equipos eléctricos y electrónicos.
Respecto del comercio exterior, tanto las exportaciones de bienes y servicios como las importaciones retrocedieron, con un efecto neto negativo en la actividad económica.
Las exportaciones retrocedieron 2,1%, resultado determinado por menores envíos de bienes, en particular cobre. Las exportaciones de servicios también disminuyeron, explicadas por el gasto en turismo.
Las importaciones cayeron 1,6% incididas por menores internaciones de bienes, destacando los combustibles, productos químicos y vestuario. En contraste, las importaciones de servicios aumentaron, impulsadas por los servicios empresariales.
Acorde a cifras desestacionalizadas, la nula variación trimestral del PIB fue resultado de una desaceleración en el consumo y exportaciones netas, lo que fue compensado en su totalidad por la variación de existencias.
El ingreso nacional bruto disponible real presentó un crecimiento de 1,3%, reflejo del efecto positivo de los términos de intercambio. El ahorro bruto total ascendió a 22,0% del PIB en términos nominales, compuesto de un ahorro nacional de 21,6% del PIB y un ahorro externo de 0,4% del PIB, correspondiente al déficit en cuenta corriente de la Balanza de Pagos.
En línea con la política de revisiones de las cuentas nacionales, la tasa de crecimiento del PIB del primer trimestre se revisó dos décimas al alza, de -0,5 a -0,3%.
La variación del PIB del segundo trimestre fue menor en tres décimas respecto al cierre preliminar del Imacec (de 0,1 a -0,2%). Lo anterior se explicó por la actualización de los indicadores de coyuntura y por el proceso de conciliación de oferta y uso trimestral