¿Cuál espera que sea el sello de esta nueva etapa para la Facultad de Derecho y cuáles serán sus primeras prioridades?
El resultado de la primera vuelta demuestra que existe una convicción compartida de que la Facultad puede dar un paso adelante. Recibo este respaldo con mucha responsabilidad. Creo que refleja la voluntad de abrir una etapa de renovación que permita proyectar a la Escuela hacia los desafíos de las próximas décadas, manteniendo aquello que históricamente la ha distinguido: la excelencia académica, el pluralismo y su compromiso con el desarrollo del país.
Hoy nuestra Facultad enfrenta el desafío de consolidar su liderazgo en un escenario de profundas transformaciones académicas, tecnológicas y profesionales. Para ello necesitamos una gestión que convoque, genere acuerdos y fortalezca a nuestra comunidad, creando mejores condiciones para el desarrollo de la docencia, la investigación, la extensión y la internacionalización.
Nuestras primeras prioridades serán facilitar el trabajo de profesores y profesoras, reduciendo la carga burocrática para que puedan concentrarse en la docencia, la investigación y la extensión; fortalecer la carrera académica con procesos más claros y objetivos; proyectar con mayor fuerza la internacionalización de nuestra Facultad; incorporar la inteligencia artificial de manera ética y responsable en la formación y la investigación; y reforzar nuestra vinculación con el sector público y privado para que la Universidad de Chile siga liderando el desarrollo jurídico del país.
Estoy convencido de que esta nueva etapa debe proyectar a nuestra Facultad como el espacio donde se formen quienes liderarán las transformaciones jurídicas de las próximas décadas y donde se generen las ideas que contribuyan al desarrollo institucional y al progreso de Chile.
La enseñanza del Derecho enfrenta transformaciones profundas impulsadas por la tecnología y las nuevas demandas del mercado laboral. ¿Cómo espera que la Facultad lidere ese proceso de adaptación?
La transformación tecnológica no es un desafío del futuro; es una realidad que ya está redefiniendo el ejercicio de la profesión jurídica. Nuestra responsabilidad es anticiparnos a esos cambios asegurando que la Facultad continúe formando abogados y abogadas con las competencias que demandará el mundo profesional, sin renunciar al rigor jurídico que siempre nos ha caracterizado.
Por eso queremos fortalecer la formación en inteligencia artificial desde una perspectiva ética y responsable, promover nuevas metodologías de enseñanza y estrechar la relación con el sector público y el privado. La innovación no consiste solo en incorporar nuevas herramientas, sino en formar profesionales capaces de utilizarlas con criterio, liderazgo y responsabilidad.
La Universidad de Chile debe seguir marcando el rumbo de la formación jurídica. Nuestro desafío es que la innovación fortalezca nuestra excelencia académica y que nuestros egresados continúen siendo referentes en un entorno profesional cada vez más exigente y competitivo.
En un contexto de creciente competencia entre las escuelas de Derecho ¿cómo proyecta fortalecer el liderazgo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile durante los próximos años?
La Facultad de Derecho de la Universidad de Chile posee un prestigio construido durante más de un siglo. El desafío hoy no es únicamente preservarlo, sino proyectarlo con mayor fuerza hacia el futuro.
Para ello debemos fortalecer nuestra investigación, impulsar la internacionalización de nuestros docentes, generar mayores espacios de colaboración con instituciones nacionales e internacionales y consolidar una presencia más activa en los grandes debates jurídicos y económicos del país. Al mismo tiempo, es fundamental reforzar el vínculo con el mundo profesional porque una Facultad líder no solo forma excelentes abogados, sino también contribuye activamente al desarrollo de las instituciones y al progreso de Chile.
Nuestro objetivo es que la Escuela continúe siendo el principal referente jurídico del país, no solo por la calidad de su enseñanza e investigación, sino también por su capacidad de anticipar los desafíos del futuro y aportar, desde el conocimiento, al desarrollo de Chile.