Sr. Director:
Durante estos días, la suspensión de clases producto del sistema frontal ha puesto en pausa la rutina de miles de niños y niñas. Más allá de la emergencia, esta situación también nos recuerda algo que muchas veces pasa inadvertido: la escuela es mucho más que un espacio de aprendizaje. Para muchos representa un entorno protector, donde encuentran estabilidad, vínculos significativos y adultos capaces de detectar a tiempo señales de alerta.
Esta reflexión cobra aún más fuerza frente a la reciente Radiografía de la Convivencia Escolar, elaborada por Acción Educar, que revela que las denuncias ante la Superintendencia de Educación aumentaron un 122% en la última década, superando las 17 mil durante 2025. Más de la mitad corresponde a educación básica. Son cifras que preocupan, pero también una invitación a cambiar el foco del debate. Más que preguntarnos cómo reaccionamos frente a un episodio de violencia, debemos preguntarnos cuántos de esos conflictos pudieron haberse evitado si hubiéramos fortalecido antes los entornos que protegen a la niñez.
Desde Aldeas Infantiles SOS acompañamos a niños, niñas y adolescentes que han perdido el cuidado parental o están en riesgo de perderlo. Esa experiencia nos ha enseñado que muchas conductas que aparecen en la escuela no surgen de un día para otro; con frecuencia son la expresión de necesidades no atendidas, vínculos debilitados o dificultades para gestionar emociones. Comprender esa realidad no significa justificar la violencia ni restar importancia al daño que provoca.
Significa reconocer que proteger la niñez también implica fortalecer habilidades socioemocionales, acompañar a las familias y entregar herramientas a las comunidades educativas para actuar antes de que los conflictos escalen.
La convivencia escolar no se fortalecerá únicamente con mejores protocolos o sanciones. La escuela no es el lugar donde nace la violencia; muchas veces es el primer espacio donde esta se hace visible. Si queremos comunidades educativas más seguras, debemos invertir tanto en la capacidad de responder como en la de prevenir. Porque proteger la niñez comienza mucho antes del primer episodio de violencia.
Norma Valdés, directora de Desarrollo de Programas de Aldeas Infantiles SOS.