El Tribunal de Cuentas Europeo ha advertido este martes de que los 43.000 millones de euros del fondo europeo de recuperación destinados a mejorar la eficiencia energética de viviendas no están logrando los mayores ahorros posibles, al considerar que la financiación comunitaria ha priorizado reformas más rápidas y fáciles de ejecutar frente a rehabilitaciones de mayor alcance y efecto a largo plazo.
El organismo fiscalizador sostiene además que la Comisión Europea y los Estados miembro tampoco disponen de mecanismos suficientes para verificar la rentabilidad de estas inversiones ni para medir con fiabilidad los ahorros energéticos realmente obtenidos, lo que, a su juicio, pone en riesgo el cumplimiento de los objetivos climáticos y energéticos de la UE.
Así, recuerda que cerca de tres cuartas partes de los edificios de la Unión siguen siendo ineficientes desde el punto de vista energético y que aproximadamente una cuarta parte del consumo europeo en este ámbito corresponde al parque residencial, por lo que considera clave impulsar rehabilitaciones profundas para reducir el consumo y las emisiones.
Sin embargo, los auditores concluyen que, en la práctica, la mayor parte de los fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) se han destinado a actuaciones de complejidad media o baja, mientras que las reformas integrales, capaces de generar ahorros superiores al 60%, apenas han recibido apoyo específico.
Según el Tribunal, las visitas de auditoría realizadas en varios Estados miembro revelan que, por lo general, no se emplean criterios para seleccionar los proyectos con mayor potencial de ahorro energético ni para priorizar a los hogares con mayores necesidades, de modo que los recursos se asignan con el objetivo de ejecutarlos con rapidez y no en función de su impacto.
Los auditores alertan además de que este enfoque puede dificultar futuras mejoras, ya que las rehabilitaciones intermedias pueden dejar los edificios durante años en niveles de eficiencia inferiores y hacer más costosas posteriores actuaciones para su descarbonización.
El informe también cuestiona el sistema de seguimiento empleado por la Comisión y los Estados miembro. Según el texto, de las 111 medidas de rehabilitación analizadas, únicamente tres incorporaban objetivos vinculados directamente al ahorro energético, mientras que la mayoría medía el avance mediante indicadores como el número de viviendas rehabilitadas o la superficie renovada.
En este contexto, el Tribunal considera que los certificados de eficiencia energética, utilizados habitualmente para estimar los ahorros, no ofrecen datos suficientemente fiables ni comparables, ya que reflejan consumos teóricos que pueden diferir del consumo real y presentan además errores que pueden sobrestimar o infravalorar los resultados obtenidos.
Ante estas conclusiones, recomienda a la Comisión orientar mejor las futuras ayudas hacia rehabilitaciones profundas, fijar objetivos vinculados al ahorro energético, mejorar la metodología para medir los resultados y evaluar la rentabilidad de las inversiones con vistas a los próximos programas presupuestarios de la UE.
LA COMISIÓN DEFIENDE EL DISEÑO DEL FONDO
En respuesta al informe, Bruselas defiende que MRR no obligaba a los Estados miembro a financiar rehabilitaciones profundas y sostiene que muchos optaron por actuaciones dirigidas a un mayor número de viviendas para acelerar la ejecución de las obras, aunque algunos sí incluyeron reformas de mayor alcance.
El Ejecutivo comunitario acepta además parcialmente las recomendaciones del Tribunal para reforzar el seguimiento de estas inversiones en el próximo presupuesto europeo, aunque rechaza las críticas sobre los certificados de eficiencia energética y argumenta que constituyen una herramienta "sólida" para estimar el ahorro energético, pese a que no sea posible medirlo con absoluta precisión.