​Inteligencia Artificial: un gran salto para el desarrollo de Chile

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Ignacio Mackenna (1)

La reciente encíclica del Papa León XIV plantea una pregunta tan simple como profunda: ¿la inteligencia artificial estará al servicio del desarrollo humano y del bien común, o terminará concentrando aún más el poder y la riqueza en unos pocos?


Más allá de las creencias religiosas esta es una reflexión que vale la pena plantearse, porque probablemente estamos frente a una de las tecnologías más transformadoras desde la Revolución Industrial.


Para Chile, esta discusión tiene una relevancia especial. Mientras gran parte del mundo debate sobre los riesgos de la inteligencia artificial, nuestro país enfrenta un desafío particularmente relevante: una productividad estancada y un crecimiento económico insuficiente para las aspiraciones que tenemos como sociedad.


Y la productividad es un factor determinante para el desarrollo de cualquier país; es lo que permite generar valor con los mismos recursos, mejorar salarios, aumentar la competitividad de nuestras empresas, financiar mejores políticas públicas y, en definitiva, crear más oportunidades para las personas.


Por eso, la inteligencia artificial representa una oportunidad extraordinaria para Chile. Su impacto ya es parte de sectores como la minería, la agricultura, la energía, la logística, la manufactura y la salud. Esta tecnología, hoy permite optimizar procesos, reducir costos, anticipar fallas, mejorar decisiones y acelerar la innovación. En pocas palabras, tiene el potencial de convertirse en uno de los principales motores de productividad de nuestra generación.


Sin embargo, la pregunta relevante no es si la inteligencia artificial generará valor. Todo indica que así será. El desafío es cómo lograr que ese valor llegue a todos.


Si somos capaces de democratizar el acceso al conocimiento, la formación y el uso de estas tecnologías, podríamos estar frente a una herramienta capaz de impulsar el desarrollo económico y generar prosperidad compartida a una escala que hace pocos años parecía imposible.


Por ello, ha llegado el momento de pensar en grande e impulsar un Pacto Nacional de Inteligencia Artificial para el Desarrollo de Chile, que movilice al Estado, las empresas, las universidades, los institutos técnicos, los colegios y la sociedad civil para desarrollar capacidades, fomentar la innovación y acelerar su adopción en todos los sectores productivos.


La discusión ya no tiene el foco en si debemos o no incorporar esta tecnología, sino cómo ponerla al servicio de las personas y del desarrollo del país, para que su potencial se traduzca en más productividad, crecimiento, oportunidades y una mejor calidad de vida para todos.


Ignacio Mackenna, 

Gerente General AbastibleTec

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