BRUSELAS, 1 (EUROPA PRESS)
La Comisión Europea cree que el aire acondicionado debe formar parte de la respuesta frente a las olas de calor cada vez más frecuentes en Europa, aunque ha insistido en que debe combinarse con la rehabilitación energética de edificios, el diseño urbano adaptado al clima y soluciones pasivas como el aislamiento, la protección solar o la creación de zonas verdes, al considerar que "no existe una solución única" para afrontar este desafío.
"El aire acondicionado es definitivamente una de las herramientas y, en algunos casos, una herramienta muy necesaria", han señalado fuentes comunitarias, si bien han recalcado que debe integrarse en un enfoque "holístico" de adaptación al calor que contemple muchas otras medidas de adaptación de los territorios.
El mensaje llega en plena sucesión de episodios de calor extremo en Europa, después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya estimado más de 1.300 muertes adicionales en el continente desde el 21 de junio vinculadas a las altas temperaturas y haya advertido de que Europa es la región del mundo que más rápidamente se calienta.
Así, las fuentes han subrayado que estrategias como el sombreado de edificios, el aislamiento o la ventilación natural pueden reducir la necesidad de refrigeración activa y, cuando estas acciones no sean suficientes, el aire acondicionado constituye una solución necesaria para garantizar el confort térmico.
No obstante, han advertido de que confiar exclusivamente en estos equipos obliga a instalar sistemas de mayor potencia, incrementa el consumo eléctrico y puede traducirse en facturas energéticas más elevadas. Además, han avisado de que una implantación masiva de aparatos sin planificación urbana puede agravar el denominado efecto isla de calor en las ciudades.
Las mismas fuentes han incidido además en que la mayor parte del parque edificatorio europeo "es antiguo, ineficiente y no está preparado" para soportar temperaturas extremas, al tiempo que los edificios representan alrededor del 40% del consumo energético de la UE y el 36% de sus emisiones. Aunque la mayor parte de ese consumo sigue correspondiendo a la calefacción, Bruselas constata un crecimiento progresivo de la demanda de refrigeración.
En este contexto, la Comisión considera que la rehabilitación constituye una oportunidad para hacer los inmuebles "más eficientes, saludables y resilientes" frente a las olas de calor y recuerda que alrededor del 75% de los ya existentes seguirán utilizándose en 2050, por lo que adaptar el parque actual será uno de los principales retos.
COMPETENCIA PRINCIPAL DE LOS ESTADOS MIEMBRO
En todo caso, la Comisión ha recordado que buena parte de las decisiones relacionadas con la instalación de sistemas de refrigeración, el urbanismo o la planificación de las ciudades corresponde a los Estados miembro, regiones y municipios, mientras que el papel de la UE se centra principalmente en fijar estándares para los edificios y los productos, además de facilitar financiación para la rehabilitación energética.
Aunque Bruselas ha rechazado hablar de un "giro" en la política comunitaria, ha reconocido que el incremento de los fenómenos meteorológicos extremos está muy presente en el diálogo con los Estados miembro y avanzan que la calefacción y la refrigeración formarán parte del futuro plan europeo de electrificación que la Comisión presentará en las próximas semanas.
En paralelo, ha defendido acelerar la adaptación al cambio climático con un futuro marco europeo de resiliencia, previsto para el cuarto trimestre de 2026, al advertir de que las políticas actuales "no están manteniendo el ritmo" del calentamiento global y de que resulta más rentable invertir en prevención que asumir posteriormente los costes de los daños derivados de fenómenos extremos.
Según los datos manejados por el Ejecutivo comunitario, los daños por fenómenos meteorológicos extremos alcanzaron 822.000 millones de euros entre 1980 y 2024, una cuarta parte de ellos concentrados únicamente en los cuatro últimos años.