La Comisión Europea ha defendido este jueves que la futura flexibilidad fiscal para inversiones energéticas será temporal, tendrá un impacto presupuestario limitado y no pondrá en riesgo la credibilidad de las nuevas reglas fiscales europeas.
"Lo que estamos haciendo está contenido tanto en términos de impacto fiscal como en términos de calendario", ha afirmado el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, al término de la reunión del Eurogrupo en Luxemburgo.
El político letón ha explicado que Bruselas trabaja actualmente en orientaciones adicionales para concretar la aplicación de la denominada cláusula de escape energética, una medida con la que pretende ampliar el margen fiscal disponible para financiar inversiones destinadas a reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Dombrovskis ha insistido en que la propuesta incorpora salvaguardias para limitar su efecto sobre las cuentas públicas y ha recordado que la Comisión plantea que las medidas energéticas acogidas a esta flexibilidad estén sujetas a un límite anual del 0,3% del PIB y a un tope acumulado del 0,6% del PIB durante tres años.
El comisario ha respondido así a quienes consideran que esta nueva flexibilidad podría socavar la credibilidad del marco fiscal reformado de la UE o desplazar otros gastos prioritarios, como el aumento de las inversiones en defensa.
Según ha explicado, como norma general las medidas energéticas se encuadrarán dentro del margen equivalente al 1,5% del PIB previsto en la cláusula nacional de escape para defensa, una cifra que ya ha sido evaluada desde la perspectiva de la sostenibilidad de la deuda y que, según Bruselas, la mayoría de los Estados miembro aún no ha agotado.
"Los conceptos básicos y los parámetros de la cláusula de escape son conocidos", ha señalado Dombrovskis, quien ha añadido que la Comisión prepara una nota para el Comité Económico y Financiero con más detalles sobre su aplicación práctica.
La propuesta permitiría respaldar tanto grandes proyectos de inversión en energías renovables e infraestructuras de red como ayudas dirigidas a hogares y empresas para reducir su dependencia de los combustibles fósiles.
Entre las medidas que podrían acogerse a esta flexibilidad figuran la sustitución de sistemas de calefacción de gas o diésel por bombas de calor, la instalación de paneles solares, baterías de almacenamiento, mejoras de eficiencia energética o el apoyo a la movilidad eléctrica.
Dombrovskis ha defendido que la iniciativa responde a las recomendaciones de mantener medidas energéticas "altamente específicas, temporales, fiscalmente sostenibles y orientadas a reducir la dependencia de los combustibles fósiles".