Los robots cortacésped llevan años prometiendo olvidarnos del mantenimiento del jardín, pero la realidad es que muchos siguen teniendo problemas cuando el terreno es complejo, hay árboles por medio, desniveles o zonas estrechas. El nuevo RockMow Z1 LiDAR de Roborock quiere precisamente diferenciarse ahí: en ofrecer una experiencia mucho más inteligente y autónoma incluso en jardines difíciles, apostando por tecnologías avanzadas de navegación y un sistema de tracción 4x4 pensado para terrenos exigentes.
Basta con sacarlo de la caja para entender de qué estamos hablando: más de 21 kilos de peso en un robot de unas dimensiones considerables: 66 x 47,5 x 33 cm. Una bestia cargada de tecnología que hemos podido probar durante unos días y de la que os vamos a compartir unas primeras impresiones.
Uno de los puntos más llamativos de este modelo es su sistema de navegación basado en LiDAR 3D de 360 grados combinado con VSLAM. Traducido al día a día, esto significa que el robot es capaz de reconstruir el jardín en detalle y moverse con una precisión milimétrica, incluso en zonas con sombra o árboles densos donde otros sistemas que dependen de señal satélite suelen fallar, capturando hasta 200.000 puntos por segundo para entender el entorno en tiempo real.
A esto se suma un sistema de cámaras binocular en el frontal y una luz de apoyo que le permite detectar obstáculos tanto de día como de noche. No solo evita objetos fijos mientras corta el césped, sino que también reconoce personas y animales para desviarse de forma segura. Es un enfoque mucho más avanzado que el de muchos robots tradicionales, que simplemente chocan o dependen de sensores más básicos.
Otro aspecto interesante es la instalación. El RockMow Z1 LiDAR elimina la necesidad de cables perimetrales o antenas RTK, algo que suele complicar bastante el montaje inicial en este tipo de productos. El proceso es rápido e intuitivo. Tras conectarlo a la red wifi, se puede crear el mapa manualmente guiando el robot desde el móvil (conduciéndolo con un joystick como si fuese un coche teledirigido) o dejar que el sistema de mapeo automático con inteligencia artificial detecte por sí solo los límites del jardín. Después, el usuario puede ajustar el mapa desde la app si lo necesita, por lo que esta última es la opción que a priori recomendamos.
En cuanto al rendimiento, estamos ante un robot claramente orientado a terrenos complicados. Su sistema de tracción total con cuatro ruedas motrices le permite superar pendientes de hasta el 80% de desnivel y obstáculos de hasta 8 centímetros. Además, incorpora un sistema de dirección activa patentado en las ruedas delanteras que mejora mucho las maniobras en espacios estrechos y reduce el daño sobre el césped durante los giros, algo bastante habitual en otros modelos con dirección pasiva.
También destaca su sistema de suspensión dinámica. El eje trasero cuenta con muelles independientes que permiten que cada rueda se adapte al terreno de forma individual, ayudando a mantener estable el cuerpo del robot y el disco de corte incluso en superficies irregulares. En la práctica, con las pruebas que hemos podido realizar, esto se traduce en cortes más uniformes y menos problemas en jardines con baches o desniveles.
La parte de corte también está bastante cuidada. Utiliza seis cuchillas con diseño de doble cara y un disco que cambia automáticamente el sentido de giro para repartir el desgaste. La altura de corte puede ajustarse entre 20 y 70 mm y el sistema flotante adapta el disco al relieve del terreno para mantener un acabado homogéneo.
Entre sus funciones también llama la atención la protección antirrobo con alarma, bloqueo por PIN y localización 4G en tiempo real desde la aplicación (incluyendo tres años de datos gratuitos). Al cubrir espacios tan grandes -de hasta 2.000 metros cuadrados- este punto es interesante. Por supuesto, cuenta también con resistencia al agua certificada IPX6, que permite incluso el lavado con manguera.
La 'app' de Roborock, donde el robot cortacésped comparte espacio con el resto de dispositivos conectados de la marca, mantiene el mismo 'look and feel', intuitivo y cómodo de usar, permitiendo controlar muchas funciones de una forma muy avanzada: configurar horarios, marcar zonas independientes, realizar ajustes específicos de corte e, incluso, controlar manualmente el robot para enviarlo a áreas concretas del jardín. Aunque no lo hemos podido probar, la compañía promete también que tendrá monitorización de vídeo en tiempo real, permitiendo ver qué ocurre en el jardín al controlar el robot y su cámara a distancia.
En conjunto, el RockMow Z1 LiDAR es un dispositivo que cumple con creces, aunque se dirige a un perfil de usuario muy concreto. Su combinación de navegación LiDAR, tracción total y funciones inteligentes lo sitúan como una de las propuestas más potentes dentro de esta categoría. Sin embargo, su precio (de 2.699 euros) limita su público, ya que, además, algunas funciones interesantes como el sistema de corte de bordes PreciEdge se venden por separado como accesorio adicional. La buena noticia es que Roborock ha ampliado la familia y cuenta también con los modelos RockNeo Q1, RockMow S1, que amplían el abanico de precios y acercan esta tecnología para el cuidado del jardín a un público más amplio.