MADRID, 19 (EUROPA PRESS)
Un componente de la ayahuasca ha demostrado efectos terapéuticos en modelos experimentales de Parkinson, consiguiendo a su vez esquivar los efectos alucinógenos de la bebida amazónica, según ha revelado una investigación liderada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
El estudio, publicado en 'Experimental Neurology', se ha centrado en la N,N-dimetiltriptamina (DMT), que ha mostrado que protege las neuronas dopaminérgicas, que se destruyen en el Parkinson; reduce la inflamación cerebral que contribuye al desarrollo de la enfermedad y mejora los síntomas motores en los animales de experimentación analizados.
Los investigadores han identificado el mecanismo molecular por el que actúa DMT, el receptor sigma-1, el cual regula procesos clave como la inflamación, la muerte celular y la neuroprotección. Este receptor es el responsable de los efectos beneficiosos de la DMT en Parkinson y no el receptor de serotonina 5-HT2A, que es el responsable de las alucinaciones. Ello permite aprovechar los efectos terapéuticos eludiendo los secundarios indeseados.
"Este resultado abre una puerta muy importante: si los efectos terapéuticos no dependen de los efectos alucinógenos, podría desarrollarse un fármaco basado en esta molécula que sea clínicamente viable", ha resaltado el investigador del Departamento de Biología Celular e Histología de la UCM José Ángel Morales García.
POSIBLE AGENTE MODIFICADOR DE LA ENFERMEDAD
El hallazgo respalda que la DMT podría ser un "agente modificador" del Parkinson, ya que no solo mejoraría los síntomas, sino que podría ralentizar o detener la progresión de la enfermedad al actuar sobre los dos procesos que la impulsan, como son la muerte neuronal y la inflamación crónica.
"Hoy en día, no existe ningún tratamiento capaz de frenar o revertir el párkinson. Los fármacos disponibles alivian los síntomas, pero no son capaces de mejorar o, al menos, detener el trascurso de la enfermedad", ha detallado Morales García.
Para alcanzar estos resultados, los investigadores combinaron tres niveles de experimentación. Con el objetivo de demostrar la acción neuroprotectora de DMT, indujeron daño con una neurotoxina a células humanas en el laboratorio para imitar lo que les sucede a las neuronas en el párkinson. Para probar la acción antiinflamatoria del compuesto, reprodujeron 'in vitro' los procesos de inflamación que ocurren en el párkinson en células gliales de ratón.
Por último, comprobaron en animales con Parkinson que el tratamiento con DMT protegía a las neuronas dopaminérgicas, reducía la inflamación y mejoraba los síntomas motores.
A continuación, el equipo trabajará en validar los resultados en modelos más complejos y crónicos de Parkinson que reproduzcan también los síntomas no motores que en este estudio no se pudieron evaluar por las limitaciones del modelo animal y que son igual de relevantes.
Además, trabajarán de cara al futuro para confirmar el papel causal del receptor sigma-1 o bloquear la acción del receptor 5-HT2A para minimizar los efectos alucinógenos. Si todos estos resultados se consolidan, se podría evaluar la aplicación clínica en pacientes con Parkinson.