MADRID, 19 (EUROPA PRESS)
Los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales de los países del G7 han reafirmado este martes su compromiso con la cooperación multilateral para abordar los riesgos para la economía mundial, advirtiendo de que la incertidumbre económica mundial "ha incrementado los riesgos para el crecimiento y la inflación" en el contexto del conflicto de Oriente Próximo.
Tras mantener "un intercambio de opiniones productivo y franco" sobre el actual panorama económico y financiero mundial durante su reunión en París, anfitrión este año del G7, los ministros y banqueros centrales han señalado las presiones sobre las cadenas de suministro de energía, alimentos y fertilizantes derivadas del conflicto en Oriente Próximo, que afectan especialmente a los países más vulnerables.
En este sentido, para mitigar estos efectos negativos, los ministros reunidos en la capital francesa han considerado "imperativos" el rápido restablecimiento del tránsito libre y seguro por el estrecho de Ormuz, así como una solución duradera al conflicto.
Asimismo, han renovado su compromiso de vigilar de cerca estos impactos en el crecimiento mundial y las condiciones de los mercados financieros junto con las organizaciones internacionales, con el fin de cooperar en las respuestas políticas, que deben ser temporales, específicas y fiscalmente responsables para proteger el crecimiento, apoyar la seguridad económica y fortalecer la resiliencia.
De tal modo, los ministros de Finanzas del G7 han reafirmado su compromiso con unos mercados de energía y otras materias primas que funcionen correctamente, sean estables y transparentes, y que fomenten las condiciones necesarias para una gestión adecuada de la oferta y la demanda a nivel mundial.
"Hacemos un llamamiento a todos los países para que eviten las restricciones arbitrarias a las exportaciones y destacamos la importancia de unos flujos comerciales seguros", recoge el documento publicado por los ministros de Finanzas de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y la UE al finalizar la reunión.
De su lado, los banqueros centrales del G7 han reiterado su firme compromiso, en consonancia con sus respectivos mandatos, para mantener la estabilidad de precios y garantizar la continua resiliencia del sistema financiero, subrayando que la política monetaria seguirá dependiendo de los datos.
"Los bancos centrales están monitoreando de cerca el impacto de las presiones sobre los precios de la energía y otras materias primas en la inflación, las expectativas inflacionarias y la actividad económica", apostillan.