El acceso real de los pacientes españoles a las innovaciones en tumores genitourinarios, que han avanzado en los últimos años con nuevas terapias que mejoran la supervivencia y los biomarcadores moleculares clave, continúa siendo "limitado y tardío", según el Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG), que ha pedido reducir la brecha entre la evidencia disponible y su incorporación a la práctica asistencial.
En este sentido, el SOGUG ha organizado la Reunión de Acceso a la Innovación en Tumores Genitourinarios, en la que oncólogos médicos y representantes institucionales han analizado los principales retos asistenciales, organizativos y estructurales que condicionan el acceso a la innovación oncológica al sistema sanitario.
La doctora y presidenta de SOGUG, Aránzazu González del Alba, ha declarado que el avance científico en tumores genitourinarios ha sido "más rápido que la capacidad del sistema para absorberlo".
Según ha explicado la doctora, el paso de disponer de pocas opciones terapéuticas en el pasado, a múltiples líneas eficaces y combinaciones en la actualidad con beneficio en supervivencia, "ha desplazado el reto desde el desarrollo científico a la incorporación temprana de estas estrategias en la práctica clínica".
"Mientras las guías clínicas internacionales incorporan las opciones con máxima evidencia casi en tiempo real, los procesos de financiación e implementación lo hacen con uno o dos años de retraso, debido principalmente al incremento del coste y a la complejidad organizativa del sistema", ha añadido.
NUEVOS TRATAMIENTOS
En el caso del cáncer de próstata metastásico, ha subrayado el valor clínico de los biomarcadores moleculares, en particular las mutaciones en genes reparadores del ADN como BRCA1 y BRCA2, que permiten identificar a los pacientes candidatos al tratamiento con inhibidores de PARP (iPARP), con un beneficio demostrado en supervivencia.
Por su parte, el vicepresidente de SOGUG, Sergio Vázquez Estévez, ha expuesto que pese a la aprobación por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) en ciertos escenarios, siguen sin poder utilizar los iPARP en monoterapia en sus pacientes, privándoles de un beneficio claro y viéndose obligados a emplearlos en combinación con un ARTA en escenarios que son "prácticamente inexistentes".
Respecto al cáncer de vejiga, el SOGUG ha puesto de manifiesto que la combinación del anticuerpo conjugado 'enfortumab vedotin' con el agente inmunoterápico 'pembrolizumab' ha supuesto un cambio de paradigma terapéutico que ha demostrado un "beneficio claro" en supervivencia frente a la quimioterapia basada en platino, tanto en la enfermedad metastásica como en el contexto perioperatorio.
Por último, en cáncer renal, se ha revisado el impacto de las combinaciones de doble inmunoterapia o de inmunoterapia con agentes antiangiogénicos como tratamiento de primera línea en la enfermedad metastásica, que han supuesto "un antes y un después" en este escenario. Asimismo, se ha destacado el papel del tratamiento adyuvante con pembrolizumab en pacientes con enfermedad localizada de riesgo intermedio-alto o alto, donde se ha demostrado una mejoría en la supervivencia.
"El retraso en el acceso a innovaciones oncológicas aprobadas no es solo un problema de gestión, sino que tiene consecuencias claras en los resultados en salud, en la práctica clínica diaria y en la equidad entre pacientes", ha continuado González del Alba.
Estas demoras, según ha detallado la doctora, distorsionan la toma de decisiones clínicas, obligan en ocasiones al uso de estrategias subóptimas, incrementan la carga burocrática para los profesionales y generan desigualdades territoriales, que España solo compensa de "forma parcial a través de ensayos clínicos, no accesibles a todos los pacienteS".
LA EMA NO ES EL PRINCIPAL "CUELLO DE BOTELLA"
Sin embargo, la presidenta de SOGUG ha afirmado que el principal "cuello de botella" para el acceso a la innovación oncológica no está en la EMA, sino en los pasos posteriores del proceso.
La decisión nacional de precio y financiación, los procesos de evaluación clínica y económica, y la posterior implementación en un sistema descentralizado concentran "la mayor parte de los retrasos", lo que ha generado demoras adicionales incluso tras la financiación nacional y diferencias relevantes entre comunidades autónomas y centros.
Por ello, los participantes en la reunión han coincidido en la necesidad de avanzar hacia un sistema más "coordinado y predecible" con modelos de evaluación basados en criterios claros, transparentes y participativos.
En este contexto, Sergio Vázquez Estévez ha subrayado la necesidad de "reducir los tiempos de financiación tras la aprobación por la EMA y mejorar la claridad de los procesos de decisión". Entre las posibles mejoras, ha destacado la opción de permitir el uso de los tratamientos durante el periodo entre la aprobación europea y la decisión definitiva de financiación, a través de mecanismos ya existentes en algunas comunidades autónomas, y ha remarcado la importancia de garantizar "un acceso equitativo a la innovación en todo el territorio".