Sr. Director,
Cada 28 de abril, el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo nos invita a mirar con seriedad cuánto hemos avanzado como país, pero también cuánto nos queda por mejorar. En Chile, los últimos indicadores muestran una señal alentadora: durante 2024 se registró una disminución de la accidentabilidad laboral, con una baja de 4,3% respecto del año anterior. En el caso específico de los accidentes del trabajo, se notificaron 143.199 casos, y la tasa de mortalidad laboral alcanzó su nivel más bajo en los últimos años, con 2,1 fallecidos por cada 100.000 trabajadores protegidos. También se observó una disminución de 8% en accidentes graves y de 19% en amputaciones traumáticas.
Estas cifras importan, porque detrás de cada accidente evitado hay una persona que pudo seguir trabajando, una familia que no enfrentó una tragedia y una organización que logró controlar mejor sus riesgos. Sin embargo, en seguridad y salud laboral no basta con celebrar la reducción de accidentes. El verdadero desafío es sostener esa tendencia y, al mismo tiempo, ampliar la mirada hacia un problema históricamente más silencioso: las enfermedades profesionales.
La nueva Política Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo 2024-2028 instala un enfoque preventivo, con énfasis en la eliminación o control de riesgos desde el diseño de los sistemas productivos y puestos de trabajo. También promueve la identificación de peligros, la evaluación de riesgos, la participación de trabajadores y la mejora continua como elementos centrales de la gestión preventiva.
Desde la salud ocupacional, este nuevo escenario exige fortalecer la vigilancia médica activa, la calidad de las evaluaciones ocupacionales y el uso inteligente de la información sanitaria. Un examen preocupacional u ocupacional no debe entenderse solo como un trámite administrativo para determinar aptitud, sino como una oportunidad preventiva: identificar factores de riesgo, detectar señales tempranas, orientar intervenciones y generar información útil para proteger trayectorias laborales
Chile está en un momento relevante. Tiene mejores indicadores de accidentabilidad, un marco normativo más robusto y una convergencia creciente con estándares internacionales. Pero el siguiente salto será cultural y técnico: pasar de una prevención centrada en lo visible a una prevención capaz de anticipar también aquello que se acumula silenciosamente en la salud de las personas trabajadoras.
En CMT reafirmamos nuestro compromiso con una salud ocupacional moderna, preventiva y basada en evidencia. Proteger la vida y la salud de los trabajadores no es solo cumplir la ley: es una condición esencial de dignidad, productividad sostenible y desarrollo país.
Dr. Fernando Peñafiel,
Director Médico CMT Chile