Sr. Director,
En las últimas semanas se ha alertado sobre un reto viral que incentiva a adolescentes a consumir grandes cantidades de paracetamol con el objetivo de llegar a la hospitalización. No es la primera vez, antes hemos visto desafíos similares con antihistamínicos y ansiolíticos, como el clonazepam, todos con el mismo propósito: provocar una reacción en el organismo y compartirla en redes sociales.
Muchos de estos productos son medicamentos “de venta libre” en farmacias, lo que contribuye a una falsa percepción de seguridad. En otros casos requieren receta médica, lo que evidencia un problema adicional: el acceso a medicamentos que deberían ser prescritos y dispensados responsablemente, y mantenerse bajo resguardo y supervisión adulta en los hogares.
Este fenómeno nos interpela como sociedad. Requiere fortalecer la educación sanitaria y el acompañamiento de los adultos en el uso de redes sociales por parte de niños y adolescentes.
Cuando poner en riesgo la salud se vuelve contenido, el desafío ya no es viral: es sanitario, educativo y familiar. Muchos recordamos que nuestros padres nos decían: “Si tu amigo se tira de un puente, ¿tú también te vas a tirar?”. Hoy, algunos saltan sabiendo que ese salto puede significar la muerte, utilizando algo que fue creado para curar.
Magdalena Pérez
Directora de la Carrera de Química y Farmacia,
Universidad Autónoma de Chile