Sr. Director,
La reducción de la jornada laboral a 42 horas semanales, en el marco de la implementación gradual de la Ley de 40 Horas, representa un avance relevante en materia de bienestar y conciliación. Sin embargo, también plantea desafíos concretos para las pequeñas y medianas empresas, que son, en la práctica, el motor de la economía y el empleo en Chile.
Según un estudio de Wokera, aún hay un 13% de ellas que superan las 45 horas semanales ya que a diferencia de las grandes compañías, muchas pymes operan con estructuras ajustadas, menor acceso a financiamiento y márgenes más estrechos. En ese contexto, adaptarse a una menor disponibilidad horaria sin afectar la productividad o los costos no es trivial. La reorganización de turnos, la incorporación de tecnología o la contratación adicional implican inversiones que no siempre están al alcance.
Por lo mismo, el foco debiese estar en cómo acompañar este proceso. Facilitar el acceso a financiamiento, promover herramientas de gestión y apoyar la adopción tecnológica serán claves para que esta transición no solo sea viable, sino también una oportunidad para mejorar la eficiencia.
El desafío no está en la reducción de la jornada en sí, sino en asegurar que las condiciones para implementarla sean equitativas y sostenibles para todos los actores, especialmente para quienes sostienen gran parte del tejido productivo del país.
Francisco Goycoolea,
Gerente Comercial de CFC Capital