Presidenta de la Corte Suprema: “La autoevaluación se vincula estrechamente con la integridad profesional”

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Rememorando los 83 años de la obra “El Principito”, publicada un 6 de abril de 1943 por Antoine de Saint-Exupéry, la presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, se refirió a algunas de las enseñanzas que entrega el texto y como se aplican al derecho.


En una nueva ceremonia en que 170 postulantes prestaron juramento como abogados y abogadas, la autoridad judicial enfocó su discurso en las diversas lecciones que deja el texto, específicamente aquellas relacionadas con la ética en el ejercicio de la profesión.


Entre las reflexiones, la presidenta Chevesich destacó la crítica a la mirada utilitaria de los “adultos”, quienes muchas veces olvidan lo que buscan realmente.


“En el derecho, puede surgir la tentación de entender la labor jurídica como un ejercicio puramente instrumental. Sin embargo, una abogacía que se limite a esa lógica corre el riesgo de desdibujar su fundamento ético. El deber de probidad, la buena fe en las actuaciones y el respeto por las instituciones exigen resistir esa reducción” subrayó.


Asimismo, la autoridad del máximo tribunal, hizo hincapié en otra de las enseñanzas del relato: la de “juzgarse a sí mismo”. Al respecto, señaló que “el ejercicio ético de la profesión exige, de manera constante, un examen de la propia conducta: preguntarse por la corrección de los medios empleados, por la justicia de los fines perseguidos, por la coherencia entre el discurso y la acción”.


Añadió que “este deber de autoevaluación se vincula estrechamente con la integridad profesional y con la exigencia de actuar conforme a estándares que resistan el escrutinio de un observador razonable”.


La presidenta Gloria Ana Chevesich finalizó sus palabras a los profesionales, señalando que “la vida de Saint-Exupéry nos recuerda que existen compromisos que se asumen sin garantía de certeza, pero con la convicción de su necesidad”.

europapress