Rafael Rodríguez, Gerente general de Fundación San Carlos de Maipo

Cortar lo que no ahorra

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Sr. Director,


Hoy, en un escenario de estrechez fiscal, cada peso mal utilizado representa un lujo que como país no podemos permitirnos. Más que nunca, resulta imprescindible destinar los recursos públicos a políticas que generen mejoras reales y objetivas en las condiciones sociales. Entender que mejorar un problema social es, en el mediano plazo, un ahorro dado que ese problema dejó de serlo.


Desde hace años, diversas voces —tanto del ámbito público como privado— han señalado la incapacidad de los Gobiernos para redefinir o eliminar programas sociales que, de manera sistemática, han demostrado resultados mediocres o francamente deficientes (Observatorio de Gasto Fiscal 2017, 2021). Un programa mal evaluado no solo constituye un gasto ineficiente, sino también una inversión fallida en el corto y largo plazo: el malgasto de hoy se traduce en mayores necesidades de gasto futuro y, en consecuencia, en un agravamiento de los problemas sociales.


Por ello, en los tiempos actuales se vuelve fundamental instalar la discusión sobre mecanismos que permitan prevenir el malgasto público, un mal que aumenta problemas y costos año a año. En este contexto, los Contratos de Impacto Social o Pago por Resultados emergen como una alternativa innovadora para implementar programas bajo la lógica del pagar proyectos sociales solo en caso que logren resultados positivos. Este enfoque desplaza la atención desde los procesos hacia los impactos concretos, hacia la mejora de la calidad de vida y, por lo mismo, a una menos necesidad de gasto social. Necesitamos gastar en lo que sí funciona.


Rafael Rodríguez, 

Gerente general de Fundación San Carlos de Maipo

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