Señor director:
En los últimos años en Chile, se ha observado una mayor debilidad del mercado del trabajo, con dificultades persistentes para generar empleos de calidad. Esto se refleja en una informalidad cercana al 27% y una tasa de desempleo que ronda el 8%.
El último boletín de empleo del INE da cuenta de que los pocos nuevos puestos de trabajo son liderados por trabajadores por cuenta propia (4%) y asalariados informales (6,5%). Esto muestra una tendencia hacia empleos con menor estabilidad, muchas veces sin contrato formal ni acceso a protección social
Frente a esto, las políticas públicas han priorizado instrumentos como subsidios al empleo que, si bien, pueden generar alivios en el corto plazo, sus resultados han sido acotados en términos de mejorar estructuralmente la calidad del empleo. Aun así, se insiste en ellos a través del denominado Sistema Unificado al Empleo (SUE), hoy en la agenda tras la reciente promulgación de la Ley Nº 21.808.
La experiencia comparada sugiere que para fortalecer el mercado laboral hay que complementar estas medidas con políticas que impulsen la inversión, la adopción tecnológica y la productividad, factores clave para la generación sostenida de empleos de mayor calidad.
Guillermo Riquelme
Académico del Magíster en Trabajo Social e investigador del IIDS
Universidad Autónoma de Chile