Eduardo Sandoval-Obando, Investigador del Instituto Iberoamericano de Desarrollo Sostenible (IIDS), Universidad Autónoma de Chile

​Bienestar fragilizado

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Sr. Director,


La caída de Chile en el Ranking Mundial de Felicidad no es un hecho aislado, sino el reflejo de tensiones que afectan directamente el bienestar. Este descenso responde a una combinación de factores personales, sociales, políticos y económicos que configuran una vida marcada por la incertidumbre, el desgaste emocional y vínculos frágiles.


En lo individual, cada vez es más difícil equilibrar las exigencias laborales con las familiares. En lo social, la percepción de inseguridad, la desconfianza institucional y el debilitamiento del tejido comunitario erosionan la cohesión y el sentido de pertenencia. A esto se suman brechas en el desarrollo de habilidades socioemocionales y una baja incidencia en las políticas públicas.


Este escenario condiciona cómo las personas evalúan su vida según su capacidad para confiar y sentirse apoyadas. El desafío es reconstruir condiciones que fortalezcan el bienestar relacional mediante políticas preventivas en salud mental, acceso oportuno y entornos protectores. También es clave promover la participación ciudadana y el sentido de vida; solo así avanzaremos hacia una sociedad cohesionada y emocionalmente saludable.


Eduardo Sandoval-Obando

Investigador del Instituto Iberoamericano de Desarrollo Sostenible (IIDS)

Universidad Autónoma de Chile

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