​Grupo de Política Monetaria recomienda mantener la TPM en 4,5% ante el alza de incertidumbre global

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GPM



El organismo citó el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente como el principal factor de riesgo inflacionario. La economista Andrea Tokman presentó la recomendación del grupo.


«El escenario central continúa siendo uno de convergencia inflacionaria, pero ha aumentado de manera relevante la probabilidad de un escenario alternativo caracterizado por mayores presiones inflacionarias y un menor dinamismo de la actividad», advirtió Andrea Tokman, integrante y vocera del Grupo de Política Monetaria (GPM), al presentar la recomendación del organismo para la reunión de marzo del Banco Central de Chile.


El GPM, integrado además por Eugenia Andreasen, Carlos Budnevich y Juan Pablo Medina, recomendó mantener la Tasa de Política Monetaria en 4,5%, en espera de mayor claridad sobre la magnitud y persistencia de los shocks recientes.


El principal factor detrás de la recomendación fue el deterioro del escenario global desde fines de febrero, cuando el recrudecimiento del conflicto bélico en Medio Oriente elevó de forma significativa la incertidumbre macroeconómica. «El shock de oferta se ha reflejado en fuertes alzas en los precios de la energía, mayores costos de transporte y primas de seguros, y una elevada volatilidad en los mercados financieros», señaló Tokman.


Los efectos se sintieron también en los mercados locales: el precio del petróleo subió cerca de 60%, el peso se depreció un 7%, retrocediendo prácticamente toda la ganancia del último año, y el rendimiento del bono a diez años de Chile alcanzó 5,66%, su nivel más alto en ocho meses.


En Chile, el proceso desinflacionario había avanzado a un ritmo mayor al esperado durante el primer bimestre: la inflación anual descendió desde 2,8% en enero a 2,4% en febrero, su menor nivel en más de cinco años. Sin embargo, las expectativas se deterioraron con rapidez. Según la Encuesta de Operadores Financieros, la inflación esperada a doce meses saltó de 2,9% a 3,5% tras el inicio del conflicto en Medio Oriente.


«Guardando las diferencias con el shock de oferta que surgió de la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, el espiral inflacionario posterior refuerza la necesidad de cautela frente al riesgo de efectos de segunda vuelta y desanclaje de expectativas», sostuvo Tokman.


En materia de actividad, los datos del cuarto trimestre de 2025 y la variación negativa del Imacec de enero (-0,5%) mostraron que la expansión económica se venía desacelerando pronunciadamente desde septiembre. El PIB cerró 2025 con un crecimiento de 2,5%.


En ese contexto, los principales bancos centrales del mundo, además de la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra también optaron por mantener sus tasas, adoptando una postura de espera para evaluar la magnitud y persistencia del shock antes de ajustar sus políticas.

europapress