Trump y Groenlandia marcan las elecciones generales adelantadas de este martes en Dinamarca

|


Trump y Gro


Los socialdemócratas de Frederiksen llegan reforzados pero incluso un solo diputado groenlandés podría inclinar los comicios

MADRID, 23 Mar. (EUROPA PRESS) -

Dinamarca celebra este martes elecciones generales adelantadas por la crisis en Groenlandia tras las reclamaciones soberanistas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un episodio que ha reforzado a los socialdemócratas de la primera ministra, Mette Frederiksen, pese a que solo hace cuatro meses la situación debilitaba su Ejecutivo.


En diciembre, los socialdemócrata arrastraban derrota tras derrota en elecciones municipales hasta culminar con un varapalo inusitado en la capital del país, Copenhague, donde perdieron el control político por vez primera en más de un siglo. Ahora, agarrada a la defensa enconada de la identidad del territorio, todos los sondeos sitúan al partido de Frederiksen como principal fuerza política de Dinamarca, con una media de intención de voto del 21%; un tres por ciento más que a finales de año y diez puntos por encima de su rival inmediato, el Partido Liberal (Venstre) del vice primer ministro Troels Lund Poulsen.


Este escenario ocurre en un Parlamento donde hacen falta 90 escaños para lograr la mayoría. Los aproximadamente 38 asientos provisionales, según la encuestadora YouGov, que conseguirían los socialdemócratas abren la posibilidad algo remota de que Frederiksen podría incluso inclinar más a la izquierda un nuevo gobierno formado en coalición con el Partido Social Liberal (Radikale Venstre), el socialdemócrata-verde Izquierda Verde, los ecosocialistas de la Alianza Roja-Verde y el europeísta Alternativa: un bloque "rojo" de 85 escaños.


La primera ministra ha dado indicios de su disposición, como un impuesto sobre el patrimonio del 0,5% para financiar clases más bajas en los colegios, aunque se ha mantenido firme en su endurecida política antimigratoria y, por mucho que la crisis de Groenlandia haya activado a las bases, los indicios de erosión son evidentes: este 21% provisional de intención de voto representa una bajada de siete puntos porcentuales respecto a los comicios de 2022.


En el otro lado, una coalición de derecha algo más improbable pero para nada descartable: haría falta una comunión entre Venstre, la Alianza Liberal y los Conservadores, con el apoyo obligatorio de al menos otros dos partidos menores. Las encuestas recientes sugieren que el bloque "azul" de derecha danés se quedaría en 80 escaños, pero dado que hay diez escaños en juego pertenecientes a "partidos bisagra", incluso un solo diputado groenlandés podría inclinar la balanza en posteriores negociaciones de coalición.


En cualquier caso Frederiksen, una de las líderes de centro-izquierda que más tiempo lleva en el cargo en Europa, ha visto como su popularidad ha crecido en los últimos meses con su rechazo total y absoluto a las ambiciones de Trump sobre Groenlandia, un territorio que "no está en venta", una declaración tan repetida durante la crisis que prácticamente terminó convirtiéndose en un lema de precampaña.


CANDIDATOS MENORES, PERO IMPORTANTES


Los candidatos de Groenlandia compiten por dos escaños al Folketing (el Parlamento danés) que pueden ser cruciales para decantar las elecciones a favor de la primera ministra y vienen con su propia hoja de reclamaciones bajo el brazo, como el opositor Naleraq, que tiene como objetivo primordial la independencia de lo que es hasta ahora un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca.


Otras exigencias incluyen la renegociación del acuerdo de defensa de 1951 entre Dinamarca y Estados Unidos, que excluye la participación de Groenlandia: el territorio cuenta con una amplia autonomía para gestionar los asuntos que afectan a sus cerca de 57.000 habitantes pero ámbitos como asuntos exteriores y defensa sí son competencia exclusiva de Copenhague.


Groenlandia no ha enviado a ningún diputado de derecha a Copenhague. Eso podría cambiar si Demokraatit ganara uno de los dos escaños por primera vez, y Frederiksen podría quedar debilitada por ello si el partido decide alinearse en contra de la mandataria. Las autoridades groenlandesas, cabe decir, contemplan el centroderecha como una opción tan válida como la de Frederiksen si satisfacen sus intereses, como demuestra la reciente reunión entre el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, con Troels Lund Poulsen y Alex Vanopslagh (Alianza Liberal), los dos líderes de centroderecha que aspiran a desbancar a Frederiksen.


En términos generales, todos los partidos groenlandeses coinciden en la importancia de proteger la integridad del territorio, conscientes de que la crisis puede haber remitido después de que Trump anunciara un difuso acuerdo para proteger los intereses militares estadounidenses, pero ni mucho menos ha terminado.


Así lo evidencian algunas propuestas políticas presentadas por los candidatos que incluyen, por ejemplo, la creación de una "fuerza de vigilancia costera" integrada por pescadores y cazadores locales, con la seguridad del territorio siempre en mente ante futuras inestabilidades.

europapress