Se resisten por ahora a adelantar la revisión del mercado de carbono pese a la presión de varios países
BRUSELAS, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -
Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han pedido a la Comisión Europea este jueves una "respuesta coordinada" y "sin demora" con medidas "temporales y específicas" para contener el encarecimiento de los combustibles y abaratar la electricidad, en un esfuerzo por frenar el impacto del conflicto en Oriente Próximo en los precios de la energía.
En las conclusiones adoptadas por el Consejo Europeo celebrado en Bruselas, los líderes han subrayado que la escalada está teniendo un "impacto inmediato" en los precios energéticos para ciudadanos y empresas europeas, en un contexto marcado por las tensiones en la región y las amenazas sobre rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz.
Por ello, los Veintisiete han pedido a la Comisión que presente una "caja de herramientas" con medidas urgentes para actuar "en todos los componentes del precio de la electricidad" con el objetivo de facilitar un abaratamiento a corto plazo, aunque teniendo en cuenta las distintas situaciones nacionales y sin poner en riesgo las señales de inversión necesarias para las energías renovables y bajas en carbono.
En este contexto, los líderes europeos han reabierto el debate sobre el papel del sistema de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés), al que señalan como uno de los factores que inciden en la factura energética, junto al coste de los combustibles o los impuestos.
Aunque el Consejo Europeo mantiene por ahora el calendario previsto para su revisión, fijada para julio de este año, la discusión ha evidenciado una creciente división entre los Estados miembro sobre hasta qué punto debe flexibilizarse el sistema ante la subida de los precios energéticos.
DIVISIÓN ENTRE LOS VEINTISIETE
Por un lado, países como Italia, Polonia o Alemania defienden introducir ajustes para aliviar el impacto sobre la industria y los consumidores, en algunos casos planteando también medidas como rebajas fiscales o ayudas a sectores intensivos en energía.
Frente a esta posición, otros como España, Portugal o los nórdicos aboga por preservar el ETS como instrumento central de la política climática europea, al considerar que debilitarlo podría poner en riesgo la transición energética y aumentar la dependencia de los combustibles fósiles.
"España va a defender, como ha defendido junto con otras naciones y otros gobiernos europeos, de todas las familias políticas, la necesidad no de debilitar, sino de aumentar y fortalecer las políticas energéticas verdes, que no solamente nos permiten responder ante ese desafío que sufre la humanidad, que es el cambio climático, sino también nos permite defender el bolsillo de los ciudadanos", ha remarcado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su llegada a la reunión.
En esta línea, ha advertido de que algunos ejecutivos están aprovechando la crisis para "poner en cuestión" las políticas climáticas y ha defendido reforzarlas como parte de la solución. "Creo que España puede mostrar los buenos ejemplos de cómo esa transformación energética, de cómo esa apuesta por las renovables, están haciendo que nuestros conciudadanos, nuestras industrias, nuestras empresas, nuestros trabajadores", ha insistido.
Lo que está por ver es de qué manera se afronta la revisión de este mecanismo al que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, atribuye un papel clave en la reducción de emisiones industriales y sobre el que reconoce la necesidad de preservar sus logros.
'UNA EUROPA, UN MERCADO'
Este debate energético se enmarca en una discusión más amplia sobre competitividad, que los jefes de Estado y de Gobierno han abordado bajo la nueva agenda 'Una Europa, un mercado', con la que buscan dar un impulso político a la integración del Mercado Único y eliminar barreras internas.
En este sentido, los líderes han fijado una hoja de ruta con hitos concretos en los próximos meses, entre ellos la presentación en junio de este año de una declaración electrónica común para empresas, en el marco de los esfuerzos por simplificar trámites y facilitar la actividad transfronteriza.
El calendario prevé además avances durante este año en ámbitos clave como el reconocimiento mutuo de cualificaciones profesionales en otoño y la publicación de un informe sobre la competitividad del sector bancario en verano, así como la puesta en marcha antes de finales de año del denominado 'régimen 28' o 'EU Inc' para facilitar la actividad de empresas en el mercado único.
Asimismo, los Veintisiete apuestan por reforzar la digitalización y simplificación administrativa, con iniciativas como el 'European Business Wallet', y reclaman una reducción de las cargas burocráticas tanto a nivel europeo como nacional, evitando nuevas exigencias durante el proceso legislativo y limitando la sobrerregulación por parte de los Estados miembro.
Además, la agenda vincula la competitividad con la política industrial y de inversión, al incluir iniciativas como la adopción de un paquete de redes energéticas, el desarrollo del euro digital, el impulso a la titulización y a los sistemas de pensiones complementarias, así como un futuro de la Ley de Aceleración Industrial para reforzar la base industrial europea.