El flipping inmobiliario es una estrategia de inversión que consiste en comprar una propiedad con potencial, generalmente deteriorada, remodelarla de forma inteligente para aumentar su valor, y venderla en un periodo corto para obtener una rentabilidad atractiva.
Con una inversión de más de 15 millones de dólares, la empresa chilena Flipeame (www.flipeame.com) comenzó la remodelación completa de tres edificios en Santiago. Se trata de intervenciones inmobiliarias que, en conjunto, superan los 6.500 m² y que, en total, suman más de 90 departamentos ubicados en la comuna de Las Condes, Providencia y en el Barrio Lastarria.
Para el segundo semestre, la empresa espera invertir más de 20 millones de dólares en dos proyectos que contemplarán la remodelación de alrededor de 9.000 m². El primero, ubicado en la comuna de Providencia, se tomara un edificio de oficinas existente y se transformara en 54 departamentos; mientras que el segundo, ubicado en Teatinos -cerca de La Moneda- se convertirá un edificio de oficinas en 63 departamentos.
El modelo de flipping inmobiliario consiste en adquirir activos subvalorados o deteriorados, intervenirlos estratégicamente para aumentar su valor y reinsertarlos en el mercado en plazos acotados, capturando esa diferencia como rentabilidad.
“Nuestro modelo apunta a transformar barrios donde vemos dinamismo y que se vieron sobre castigados por el estallido social, pero que pese a ello, presentan muy buenos servicios. Además, siempre buscamos proyectos que estén bien ubicados y con buena conectividad”, explica Lucas Galán, fundador de Flipeame.
Actualmente, las comunas que más interés generan para llevar adelante el modelo de reconversión de Flipeame se encuentran Providencia, Las Condes y ciertos sectores de Santiago Centro, en especial aquellas zonas con edificios de más de 50 años que aún son muy atractivos para las personas e inmobiliarias.
A ellos se suman, tramos específicos que, aunque no siempre son los más “tradicionales”, tienen números interesantes cuando se analizan bien. “Al final no se trata solo de la comuna en sí, sino del micro sector. Hay calles que funcionan muy bien y otras que no, incluso dentro del mismo barrio”, explica el fundador de Flipeame.
Agrega, “cuando rehabilitas un edificio entero, no solo mejoras cada departamento; también tienes la libertad de intervenir los espacios comunes, modernizar accesos, sistemas eléctricos, calderas, salas de bombas, pasillos, iluminación, incluso repensar amenities y, muchas veces, ordenar y mejorar la administración del edificio completo. Eso cambia realmente la experiencia de quienes viven ahí”.
Entre las ventajas de comprar para remodelar versus comprar un departamento nuevo, se encuentra que en la primera opción tú generas el valor; en un proyecto nuevo, muchas veces ese margen ya viene capturado por la inmobiliaria. En cambio, cuando compras para remodelar, normalmente entras a un precio más bajo porque el activo está deteriorado. Si haces bien el análisis y ejecutas bien la obra, puedes aumentar el valor de forma concreta y medible. “No es una apuesta al mercado solamente, es una gestión activa”, afirma el ejecutivo.
Por otro lado, este sistema de inversión inmobiliaria suele tener un plazo más corto de entrega, además de tener más control sobre el diseño, las terminaciones y el producto final.
Y, por si fuera poco, el impacto medioambiental disminuye considerablemente. “Es mucho más responsable remodelar que construir de cero, ya que en este sistema mantienes el 70% o 80 % del edificio, cambiando solamente lo que está malo o deteriorado, pero el hormigón -que puede durar siglos y que es sumamente contaminable, se mantiene”, sostiene Lucas Galán.
En paralelo, Lucas Galán ha construido una comunidad digital que ha sido clave para la difusión de este modelo. A través de su cuenta de Instagram @LucasconLucas (con más de 200 mil seguidores) muestra de forma transparente el proceso completo de un flip, desde la evaluación inicial hasta el resultado final. Esta vitrina se ha convertido en un canal relevante para atraer interesados y conectar a la audiencia con las distintas oportunidades que desarrolla la compañía.
El interés por este modelo también se ha traducido en formación: actualmente Flipeame cuenta con un curso de flipping semi asincrónico, que ha reunido una comunidad activa de alumnos que comparten datos, aprendizajes y oportunidades vinculadas al flipping y la rehabilitación urbana.