MADRID, 17 Mar. (EUROPA PRESS) -
Las autoridades de Irán han anunciado este martes la detención de diez extranjeros por supuestas labores de espionaje en el noreste del país, antes de afirmar que varios de ellos planeaban llevar a cabo ataques, en medio de la ofensiva lanzada por sorpresa el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país asiático.
El organismo de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria ha especificado que las detenciones han tenido lugar en la provincia de Jorasán Razaví, en la que se encuentra la importante ciudad de Mashhad, antes de recalcar que estos "mercenarios" han sido "identificados y arrestados" por las fuerzas de seguridad.
"Cuatro de ellos participaban en labores de espionaje a través de la recopilación de información y ubicaciones de lugares sensibles e infraestructura económica cuando fueron arrestados", ha manifestado, tal y como ha recogido la agencia iraní de noticias ISNA.
Asimismo, ha subrayado que otros tres arrestados, "encabezados por el jefe de un grupo terrorista monárquico y con apoyo financiero y mediático" estaba detrás de "planes para llevar a cabo operaciones de campo", sin dar más detalles ni identificar al citado sospechoso.
El jefe del aparato judicial iraní, Golamhosein Mohseni Ejei, ha reiterado este mismo martes que las personas que "colaboren" con Estados Unidos e Israel verán incautadas sus propiedades en el país y ha recordado que se exponen además a ser condenadas a pena de muerte.
"Todos los elementos que busquen amenazar la seguridad de la población deben saber que harán frente a medidas legales", ha zanjado, según ha informado la agencia iraní de noticias Tasnim, en línea con las repetidas advertencias por parte de Ejei y otros altos cargos iraníes contra los que apoyen la ofensiva de Estados Unidos e Israel.
Las autoridades de Irán han confirmado en su último balance más de 1.200 muertos por la ofensiva de Israel y Estados Unidos, si bien la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, elevó el domingo a más de 3.000 los fallecidos, en su mayoría civiles.
La ofensiva fue lanzada en medio de un nuevo proceso de negociaciones entre Estados Unidos e Irán para intentar alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, lo que ha llevado a Teherán a responder atacando territorio israelí e intereses estadounidenses en la región de Oriente Próximo, incluidas bases militares.