Tras la inauguración de la remodelación de la Plaza Baquedano en el marco del proyecto Nueva Alameda Providencia -que busca transformar el eje Baquedano en un espacio cívico peatonal-, y la reciente ceremonia de retorno de la estatua del General Baquedano, se respira un aire del optimismo en el lugar.
¿Implicará esto un impulso inmobiliario al sector que estuvo fuertemente golpeado por el estallido social? Según los expertos será beneficioso y podría potenciar los precios y ventas de viviendas y locales comerciales.
"La remodelación de Plaza Baquedano es muy positiva, ordena flujos, mejora la accesibilidad y, sobre todo, marca la presencia activa del Estado en un lugar que había quedado asociado a periodos de deterioro, factores importantes desde el punto de vista inmobiliario", señala Sergio Correa, Gerente Inmobiliario de Colliers.
Desde Colliers detallan que tanto el casco histórico como el sector de Plaza Baquedano fueron fuertemente afectados inmobiliariamente, especialmente en viviendas, retail, oficinas y hotelería, debido a una creciente sensación de inseguridad. Los hechos provocaron un verdadero éxodo de empresas que optaron por cambiarse a oficinas en el sector oriente. No obstante, la demanda por viviendas se mantuvo relativamente estable.
"Es fundamental para una reactivación del mercado inmobiliario del sector que exista una continuidad en la seguridad. Consolidándose este factor de manera natural tomará más fuerza la demanda por vivir en el lugar, y retomará la actividad comercial, convirtiéndose nuevamente en un polo atractivo. Se trata de un sector con excelente conectividad".
De acuerdo a Daniela Salazar, Gerente Comercial del Área de Valuations de Colliers, “el sector vive un proceso de reconversión urbana similar a lo que vivió Madrid con Madrid Río: Un eje dominado por la infraestructura dura y el tráfico fue transformado en un parque urbano que reconectó barrios y cambió por completo la percepción del sector. La recuperación total se consolida cuando el espacio público se usa de forma sostenida y la percepción positiva se mantiene en el tiempo".
Salazar enfatiza en que es un lugar que no ha perdido su fortaleza. "Este tipo de entorno atrae a jóvenes y profesionales, estudiantes, arrendatarios y personas que valoran la vida urbana intensa, la cercanía a servicios y el acceso a transporte. Es un barrio que conecta con quienes buscan ciudad más que un modelo residencial tradicional", concluye.