En un escenario donde el acceso al crédito para construcción continúa tensionado y miles de familias con terreno propio no califican a financiamiento hipotecario tradicional, Rukann ha consolidado en la Región Metropolitana un modelo que ya supera los 10.000 m 2 construidos desde su puesta en marcha. La compañía estructura financiamientos respaldados en activo real, activando suelo disponible como base patrimonial en lugar de recurrir a esquemas de consumo sin garantía.
La brecha estructural es concreta: propietarios de terreno enfrentan tasas más altas en créditos de libre disponibilidad o directamente quedan fuera del sistema bancario. Frente a ese escenario, la firma ha desarrollado un mecanismo proyecto a proyecto que evalúa técnicamente el suelo y el perfil financiero del cliente antes de estructurar una solución modular alineada a su capacidad real. El financiamiento se libera por hitos de avance constructivo, reduciendo riesgo y asegurando trazabilidad en cada etapa.
“En Chile existe poder financiero dormido en los terrenos. Nuestro rol es estructurarlo con lógica patrimonial, no con deuda desalineada del proyecto, ya que no vendemos módulos; destrabamos proyectos con respaldo técnico y financiero”, señala Samael Vásquez, fundador de Rukann.
Bajo ese enfoque, la compañía ha consolidado un sistema que integra arquitectura, ingeniería, gestión normativa y estructuración financiera en un solo flujo operativo, ya que este modelo permite ejecutar viviendas industrializadas con plazos promedio cercanos a 70 días desde el inicio de obra, una reducción significativa frente a los tiempos habituales de construcción tradicional.
Actualmente, la organización mantiene presencia activa en la Región Metropolitana, con un equipo en crecimiento operacional regional que ha permitido consolidar metas iniciales como la industrialización acelerada, la vinculación directa entre financiamiento y avance físico de obra, y la digitalización del proceso constructivo, reduciendo fricción e incertidumbre para el cliente final.
Luego de consolidar su operación en Santiago, la empresa abrió conversaciones para explorar su ingreso a Colombia, país donde existe una fuerte presencia de propietarios de suelo y brechas similares en materia de acceso a crédito para edificación. Con esta proyección internacional, la organización busca avanzar hacia una fase de crecimiento regional, instalando el activo inmobiliario individual como palanca financiera estratégica dentro del desarrollo habitacional en América Latina.