Presidenta de la Corte Suprema destaca el rol del Derecho como custodio de la identidad y el talento frente a las barreras de género

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La presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, encabezó este viernes 6 de marzo una nueva ceremonia de juramento de postulantes al título de abogada y abogado en el Salón de Honor del palacio de los tribunales de justicia. En su discurso, la magistrada vinculó la labor jurídica con la próxima conmemoración del Día Internacional de la Mujer.


A través del relato histórico de la compositora Fanny Mendelssohn —quien debió permanecer años bajo el anonimato y la firma de su hermano Félix debido a mandatos sociales de la época—, la presidenta instó a los nuevos profesionales a reconocer y derribar las barreras de género que aún persisten en la sociedad.


La autoridad recordó que la abogacía chilena tardó casi un siglo en reconocer oficialmente que una mujer podía ejercer la profesión y enfatizó que el Derecho debe ser la herramienta que garantice la valoración del mérito sin distinción de sexo. "El Derecho es, en su raíz más profunda, el instrumento que le da nombre a lo que no lo tiene. Que protege la autoría, la identidad, la voz".


"En el mundo del Derecho conocemos bien esa historia. La abogacía chilena tardó casi un siglo en reconocer formalmente que una mujer podía asumir la profesión jurídica de manera oficial. De hecho, en 1893, la Corte Suprema debió declararlo expresamente, como si lo evidente necesitara ser dicho en voz alta. Y, sin embargo, debieron pasar treinta y dos años más para que una mujer ingresara efectivamente a la carrera judicial. Treinta y dos años entre la declaración y la realidad", narró.


"Esa distancia entre lo que se declara y lo que se concede es, quizá, la mejor definición de una barrera de género. Porque las barreras de género generalmente se perpetúan con la ley, pero no siempre viven en ella. Muchas veces viven en lugares más sutiles: en el gesto, en la costumbre, incluso en el chiste o el comentario que se hace sin malicia y se olvida sin consecuencias".


"Cuando hoy juraron o prometieron actuar con honestidad y dedicación, juren o prometan también eso: dar nombre a quien ha sido silenciado. Dar voz a quien ha sido escuchado solo a medias. Reconocer lo que el sistema, por inercia o por costumbre, preferiría ignorar".

europapress