MADRID 3 Mar. (EUROPA PRESS) -
El director general del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha afirmado este martes que "no hay pruebas de que Irán esté fabricando una bomba nuclear", si bien ha tachado de preocupante que Teherán no haya dado "pleno acceso" a los inspectores de la agencia para verificar sus instalaciones nucleares.
"He sido muy claro y consecuente en mis informes sobre el programa nuclear iraní: si bien no hay pruebas de que Irán esté fabricando una bomba nuclear, su gran arsenal de uranio enriquecido de grado casi bélico y la negativa a conceder pleno acceso a mis inspectores son motivo de grave preocupación", ha expresado en redes sociales.
Grossi ha reiterado nuevamente que "a menos que Irán ayude al OIEA a resolver los problemas de salvaguardias pendientes", el organismo "no podrá garantizar que el programa nuclear iraní tenga fines exclusivamente pacíficos".
El director del OIEA ha repetido además estas declaraciones a la cadena CNN, asegurando que si bien hay "muchos elementos" que son "motivo de grave preocupación" --como la acumulación de enormes cantidades de material de grado casi militar o la falta de transparencia en inspecciones-- no tienen información que indique que hay "un programa estructurado para construir un arma nuclear".
"Sí, hay muchas razones para preocuparse, pero no iba a haber una bomba mañana o pasado mañana. Obviamente muchos países, ese es el caso de Estados Unidos o Israel y de otros, pueden tener la impresión de que todas estas actividades están dirigidas directamente a la fabricación de un arma nuclear", ha explicado, afirmando, no obstante, que el OIEA no "juzga propósitos".
El Ejército israelí ha asegurado este mismo martes que sus fuerzas han atacado un complejo "secreto" parcialmente subterráneo ubicado cerca de la capital de Irán, Teherán, en el que científicos iraníes trabajaban supuestamente para desarrollar armas nucleares.
La ofensiva de Estados Unidos e Israel ha dejado hasta la fecha cerca de 800 muertos en Irán, según ha confirmado este mismo martes la Media Luna Roja. Entre los muertos figuran el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y varios ministros y altos cargos del Ejército de Irán, que ha respondido lanzando misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en países de Oriente Próximo.
Washington ha argumentado que los ataques tienen como objetivo "desmantelar el aparato de seguridad del régimen, con prioridad para las ubicaciones que suponían una amenaza inminente". La ofensiva se anunció por sorpresa mientras Estados Unidos mantenía la vía diplomática con Irán, con negociaciones indirectas a través de Omán centradas en cuestiones técnicas para un nuevo pacto nuclear.