El jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario La Luz, Francisco Villarejo, ha explicado que el uso de la microcirugía en el abordaje de tumores cerebrales permite trabajar con detalle para mantener un "equilibrio" esencial, como es extirpar la lesión a la vez que se preserva la función neurológica.
Los tumores cerebrales, entre los que se encuentran los gliomas o los meningiomas, requieren intervenciones de máxima precisión, ya que suelen localizarse en áreas cerebrales responsables de funciones esenciales como el lenguaje, el movimiento o la memoria.
En este sentido, la microcirugía es una parte esencial del tratamiento quirúrgico que contribuye a la seguridad y mejores resultados para el paciente. "Hoy en día no se puede concebir la cirugía de un tumor cerebral sin un planteamiento microquirúrgico. Es la base para ofrecer la máxima seguridad y el mejor resultado posible en una patología tan compleja como esta", ha subrayado el doctor.
Según ha detallado, la microcirugía no consiste en utilizar instrumentos pequeños, sino en mejorar la visión del profesional. Para ello, el microscopio quirúgico ofrece magnificación, iluminación intensa y visión tridimensional, lo que permite identificar planos anatómicos con gran precisión.
Gracias a esta tecnología, el neurocirujano puede realizar resecciones más completas del tumor cuando es posible, con lo que se reduce el daño a estructuras sanas adyacentes, consiguiendo una menor tasa de complicaciones y mejores resultados funcionales.
El enfoque microquirúrgico también permite, en muchos casos, realizar abordajes más limitados y precisos. Una planificación preoperatoria rigurosa, apoyada en técnicas avanzadas de imagen como la resonancia magnética, facilita localizar con exactitud la lesión y reducir el tamaño de la craneotomía.
"El objetivo es realizar la intervención de la forma más eficiente posible, reduciendo al máximo el trauma quirúrgico sin comprometer la seguridad ni la eficacia de la resección", ha señalado el doctor Villarejo.
El paciente se ve beneficiado de esta técnica, al sufrir menor dolor postoperatorio, reducir el tiempo que pasa hospitalizado y contar con una recuperación neurológica más favorable, especialmente en tumores situados en áreas elocuentes del cerebro.
MICROCIRUGÍA Y ENDOSCOPIA
Junto a la microcirugía, la endoscopia es clave en el abordaje de determinados tumores, especialmente aquellos localizados en los ventrículos cerebrales o en regiones profundas. A través de un canal mínimamente invasivo, el cirujano introduce una cámara y el instrumental necesario para intervenir visualizando el procedimiento en una pantalla.
No obstante, en el tratamiento de la mayoría de los tumores cerebrales, la microcirugía continúa siendo la técnica de referencia por su capacidad para ofrecer visión tridimensional y mayor control ante posibles complicaciones intraoperatorias.
Con todo, Villarejo ha puntualizado que la elección de una u otra técnica depende del tipo de tumor, su localización y las características del paciente. "Lo importante es disponer de todas las herramientas para adaptar el tratamiento a cada caso concreto", ha indicado.