MADRID 10 Feb. (EUROPA PRESS) - El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, ha rechazado este lunes renunciar al cargo, afirmando que no está "dispuesto" a ello, después de que el líder del Partido Laborista escocés, Anas Sarwar, haya solicitado durante la jornada su dimisión por el escándalo que salpica al exembajador en Estados Unidos Peter Mandelson, involucrado en el caso del delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.
"Después de haber luchado tanto por la oportunidad de cambiar nuestra nación, no estoy dispuesto a abandonar mi mandato y mi responsabilidad con mi país, ni a sumirnos en el caos como otros hubieran hecho", ha señalado durante un encuentro a puerta cerrada con los representantes de su formación en el Parlamento británico.
El jefe del Ejecutivo británico, que ha reiterado su disculpa por la decisión de nombrar a Mandelson embajador en Washington, ha insistido sin embargo en que no va a dimitir, defendiendo que "todas las batallas en las que he participado, las he ganado".
"He tenido detractores en cada paso del camino, y los tengo ahora. Detractores que no quieren en absoluto un Gobierno laborista, y desde luego no uno que tenga éxito", ha afirmado, según los extractos compartidos por el número 10 de Downing Street y difundidos por la BBC.
Durante el encuentro, que ha durado más de una hora según la cadena estatal, Starmer ha descrito la batalla con el ultranacionalista Reform UK como "la lucha de nuestras vidas, la lucha de nuestro tiempo" y en este sentido ha asegurado que "mientras tenga aliento en mi cuerpo, estaré en esa lucha, en nombre del país que amo y en el que creo, contra aquellos que quieren destrozarlo".
Estas declaraciones llegan horas después de que Sarwar haya pedido la renuncia de Starmer y tras dos dimisiones en su equipo en menos de 24 horas, con la salida este lunes de su director de comunicación, Tim Allan, al considerar que el liderazgo actual en Downing Street se está convirtiendo en una "enorme distracción" del trabajo positivo del Partido Laborista en todo Reino Unido.
Varias figuras del Gobierno británico, no obstante, han expresado su apoyo a Starmer, como la ministra de Finanzas, Rachel Reeves, o el vice primer ministro, David Lammy, quienes han asegurado que el 'premier' tiene un mandato por cumplir.
El escándalo de Epstein también se llevó por delante durante el fin de semana a Morgan McSweeney, jefe de gabinete de Starmer, quien asumió en la víspera su responsabilidad por haber nombrado a Mandelson para el cargo de embajador en una carta en la que anunciaba su salida del Gobierno.
Mandelson, quien también fuera comisario europeo de Comercio, está siendo investigado por revelar presuntamente información sensible a Epstein sobre el rescate de 500.000 millones de euros que se disponía a aprobar la Eurozona en 2010 cuando era ministro en el Gobierno del ex primer ministro británico Gordon Brown (2007-2010).
En los documentos de Epstein aparecen tres pagos a Mandelson --entonces diputado en el Parlamento de Reino Unido-- de 25.000 dólares (algo más de 21.000 euros) enviados entre 2003 y 2004 desde cuentas bancarias del multimillonario en el banco JP Morgan.