El BCE mantendrá los tipos el jueves sin reaccionar al 'euro fuerte'

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El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) mantendrá este jueves sin cambios por quinta reunión consecutiva los tipos de interés del euro, a pesar de que la volatilidad del mercado de divisas, que la semana pasada impulso al euro a máximos desde 2021 frente al dólar, haya abierto la puerta a especulaciones sobre una posible rebaja del precio del dinero en la eurozona en respuesta al efecto desinflacionario de un euro fuerte.



Según el consenso de analistas consultados por Europa Press, la reciente fortaleza de la moneda común europea, que llegó a superar por primera vez en cuatro años el umbral de los 1,20 dólares, no alterará la narrativa del BCE, que mantendrá así su tasa de depósito en el 2%, mientras que probablemente la atención se traslade en la rueda de prensa de Christine Lagarde a la atención que el instituto emisor esté prestando al mercado de divisas y a una inflación que despidió 2025 en el 1,9%, por debajo de la meta del BCE.



En este sentido, desde Nomura apuntan que el BCE seguirá haciendo hincapié en su dependencia de los datos, con un enfoque reunión por reunión, añadiendo que, es probable que Lagarde destaque la buena posición de la entidad para hacer frente a la incertidumbre causada por la política estadounidense.



"También es probable que se le pregunte a Lagarde sobre el EUR/USD tras su subida a 1,20, un nivel por encima del cual Guindos dijo anteriormente que sería complicado para el BCE (debido a las presiones desinflacionistas adicionales)", añaden, aunque anticipan que la francesa subrayará que el BCE no tiene como objetivo el tipo de cambio, ignorando así las desviaciones mínimas y no persistentes del objetivo al final del horizonte de previsión.



De su lado, Martin Wolburg, economista sénior de Generali AM, apunta que, si bien la subida del euro por encima de 1,20 dólares reavivó las especulaciones sobre una posible respuesta del BCE, espera que, en la reunión del 5 de febrero, Lagarde "se mantenga fiel a una postura cautelosa y dependiente de los datos", al tiempo que insinúa que la persistente apreciación del euro podría justificar unos tipos de interés oficiales por debajo del 2%".



"Pese a la fortaleza reciente del euro, no existe necesidad de que el BCE ajuste su orientación de política monetaria", resume Ulrike Kastens, economista senior de DWS, para quien el entorno económico tendría que cambiar de manera sustancial "para que el BCE abandone su evaluación de que estamos en una buena posición".



En esta línea, Sergio Ávila, analista senior de IG, considera "prematura" cualquier respuesta al fortalecimiento del euro de cara a la reunión del jueves y apunta que el BCE "no reacciona a un nivel, sino a persistencia más impacto en previsiones", por lo que señala que, si el cruce del euro por encima de 1,20 dólares se consolidase, sería algo a valorar en la reunión del próximo mes de marzo.



Asimismo, Carsten Brzeski, responsable de Macro en ING Research, señalaba que la apreciación del euro es un factor que complica la recuperación de la industria y las perspectivas de crecimiento en general, aunque "no será una preocupación lo suficientemente importante como para que el BCE cambie de rumbo" este jueves y espera que Lagarde no diga nada más sobre el tipo de cambio, más allá de señalar que el BCE lo seguirá de cerca.



Sin embargo, advierte de que si la tendencia reciente de fortalecimiento del euro continuase y el BCE quisiera enviar la señal de que una ligera inflación por debajo de la inflación es tan preocupante como una ligera inflación por encima de la inflación, las probabilidades de un recorte de tipos en marzo aumentarían claramente.



Sobre esta posibilidad, los analistas de Bank of America anticipan que Lagarde se limitará a señalar el aumento de la incertidumbre cuando sea cuestionada el jueves sobre los precios de la energía y el euro y reiteran que siguen esperando que el BCE recorte la política monetaria en marzo, aunque reconocen que su convicción se está desvaneciendo, aunque siguen viendo un sesgo general de flexibilización monetaria, ya que los precios de la energía y la fortaleza del euro se combinan para reducir la inflación a medio plazo, mientras que la incertidumbre no favorece el crecimiento de la eurozona.




europapress