​Sembrar el futuro: el agro como motor estratégico del desarrollo nacional

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Rodrigo Garciu0301a


La agricultura chilena enfrenta una etapa de profundos desafíos, marcados por el cambio climático, la escasez hídrica, y nuevas exigencias tanto regulatorias como sociales. Frente a este escenario, se requiere una rápida capacidad de adaptación. Es fundamental leer y entender los cambios, para anticiparse a ellos y poder así ajustar los modelos agrícolas.


Nuestro sector es una pieza clave del desarrollo nacional, aportando al Producto Interno Bruto (PIB), generando empleo e impulsando nuestras exportaciones. Ante este contexto, resulta necesario que el desarrollo agrícola ocupe un lugar prioritario en el diálogo político nacional. Sobre todo cuando nos encontramos en un nuevo ciclo electoral. El futuro de la agricultura debe estar en el centro de la visión país, no como un tema adicional/sectorial, sino como un eje habilitador de nuestro camino hacia el desarrollo.


Ya tenemos la experiencia: la agricultura de comienzos de los noventa era completamente distinta a la de hoy, nos hemos tecnificado, desarrollado, modernizado y mejorado en productividad de manera exponencial y por sobre otros sectores económicos. Nuestro objetivo de ser un país exportador nos llevó a cumplir las metas que hoy nos ubican en una posición relevante en la región.


Una gran aliada para esta positiva evolución ha sido la inteligencia artificial, que representa una herramienta estratégica para optimizar los procesos productivos, mejorar la toma de decisiones a partir del análisis de datos y anticipar riesgos climáticos.


A la fecha, contamos con condiciones excepcionales para liderar este cambio: nuestra diversidad climática, la riqueza de nuestros suelos y paisajes, la experiencia exportadora y una larga tradición agrícola. A ello se suma una creciente conciencia ambiental en productores, consumidores y mercados internacionales, que exige acciones concretas.


Sin duda, necesitamos una estrategia nacional transversal y de largo plazo. Una política de Estado que convoque a todos los actores del ecosistema agrícola: agricultores, centros de investigación, gremios, organizaciones sociales, gobiernos locales y empresas exportadoras.


Hoy tenemos en nuestras manos la semilla para impulsar a la agricultura como uno de los grandes motores del futuro de Chile, y que sus frutos se reflejan no sólo en el desarrollo del sector, sino también en la producción de alimentos seguros y para todos. 


por Rodrigo García, director Unidad Comercial de Syngenta en Andinos (Chile, Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela)

europapress