MADRID, 18 (EUROPA PRESS)
La Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor (SEMDOR) ha advertido de que hasta dos tercios de las personas con esclerosis múltiple reportan dolor como sÃntoma, con impacto directo en el sueño, la función y la calidad de vida, por lo que ha reclamado que se evalúe en cada consulta.
En el marco del DÃa Nacional de la Esclerosis Múltiple, la Sociedad ha explicado que el dolor en EM no es único ni uniforme: "Puede ser neuropático (por lesión del sistema nervioso), musculoesquelético (secundario a inmovilidad, espasticidad o postura), además de presentaciones especÃficas como la neuralgia del trigémino".
Además, recuerda que las guÃas clÃnicas advierten, de hecho, que el dolor musculoesquelético es común en EM y suele relacionarse con problemas de movilidad y espasticidad, por lo que requiere evaluación y abordaje especÃfico.
En el caso del dolor neuropático, un metaanálisis reciente estimó una prevalencia alrededor del 26,8 por ciento en personas con EM. Por su parte, la neuralgia del trigémino -un dolor facial intenso y paroxÃstico- presenta una prevalencia agrupada en EM del 3,4 por ciento en otra revisión sistemática, cifras muy superiores a las observadas en población general.
"La esclerosis múltiple es la enfermedad de las mil caras, y el dolor es una de las más frecuentes, pero también una de las más ignoradas. Si no se pregunta y no se mide, no existe en la historia clÃnica. Y lo que no existe, no se trata", señala el presidente de SEMDOR, Luis Miguel Torres.
Por todo ello, la Sociedad pide que el dolor sea un signo clÃnico rutinario en EM: "Evaluarlo en cada visita, diferenciar su tipo y activar un circuito asistencial claro. No hablamos solo de analgesia, hablamos de función, de sueño, de vida diaria".
CIRCUITOS ASISTENCIALES COORDINADOS
Desde SEMDOR insisten en que abordar el dolor en EM exige pasar de recomendaciones generales a medidas concretas en la práctica clÃnica y aconsejan un cribado sistemático del dolor y tipificación en consulta. Además de integrar preguntas breves y estructuradas en NeurologÃa y Atención Primaria y, ante sospecha de dolor neuropático, emplear herramientas validadas y exploración dirigida. "El objetivo es identificar precozmente el dolor y evitar cronificación y discapacidad asociada", agrega.
También proponen crear rutas de derivación y atención multidisciplinar, asà como establecer circuitos coordinados entre NeurologÃa, Atención Primaria, Unidades del Dolor, Rehabilitación/Fisioterapia, EnfermerÃa, PsicologÃa y Farmacia, con criterios de derivación compartidos y tiempos de respuesta conocidos. "En EM, un mismo paciente puede presentar más de un tipo de dolor, por lo que la coordinación reduce duplicidades y mejora resultados", añaden.
Asimismo apuestan por la aplicación de guÃas basadas en evidencia. De este modo, explican que las recomendaciones clÃnicas señalan que el dolor neuropático en EM debe tratarse y derivarse a servicios de dolor conforme a guÃas especÃficas de dolor neuropático; y recuerdan la importancia de reconocer el componente musculoesquelético asociado a espasticidad e inmovilidad para orientar tratamientos adecuados.
Por último proponen la medición de resultados y seguimiento. Registrar de forma periódica dolor, sueño, función y calidad de vida, y ajustar el plan terapéutico según respuesta y tolerancia. Para SEMDOR, medir es una intervención clÃnica en sà misma: permite continuidad, reduce infratratamiento y mejora la toma de decisiones compartida.
"En el DÃa Nacional de la Esclerosis Múltiple, nuestra reivindicación es clara: que el dolor deje de ser un 'sÃntoma invisible'. Con evidencia, equipos y seguimiento, se puede mejorar mucho", concluye Torres.