Sr. Director,
A medida que se acerca el cierre de año, los altos ejecutivos, líderes y jefaturas enfrentan una de las épocas más desafiantes en el ámbito organizacional. La proyección de presupuestos para el próximo período y la supervisión del cumplimiento de metas son solo algunos catalizadores de estrés.
Estos profesionales, considerados la "primera línea" de una empresa, cargan con la responsabilidad de tomar decisiones críticas que impactan no solo el futuro de la compañía, sino también el bienestar de sus equipos, lo que puede generar un desgaste emocional considerable. Es aquí donde los incentivos laborales, tanto monetarios como emocionales, se vuelven herramientas fundamentales para contener al capital humano en los niveles de liderazgo.
Por ejemplo, en período de Fiestas Patrias, los beneficios monetarios, como bonos de desempeño o aguinaldos no solo representan un reconocimiento tangible por el esfuerzo realizado, sino que también ofrecen un respiro financiero en tiempos en que las responsabilidades y la incertidumbre apremian. De hecho, según una encuesta realizada por la empresa de recursos humanos LHH Recruitment Solutions en Chile, el 74% de los ejecutivos prioriza los incentivos en dinero por sobre otros como flexibilidad horaria en fechas dieciocheras. Sin embargo, los beneficios emocionales, como días libres adicionales, programas de bienestar, sesiones de coaching o apoyo psicológico, son igualmente esenciales en momentos de alta exigencia. Estas estrategias permiten reducir la presión constante, brindando espacios para la desconexión y el cuidado personal, algo crucial para evitar el agotamiento y fomentar la resiliencia.
Es necesario que las empresas reconozcan que los altos ejecutivos no son inmunes al estrés. Implementar incentivos diseñados específicamente para estos profesionales no solo promueve su bienestar, sino que también fortalece el compromiso y la lealtad hacia la organización.
Marcelo Aravena,
Country Manager Director de LHH Recruitment Solutions